UPV



julio 2012


Publicada By  Juan Marin - AplicacionesInform√°ticas, Docencia    

Tras varios a√Īos tonteando con la posibilidad, hoy es el primer d√≠a que me tomo en serio aprender a usar R (http://en.wikipedia.org/wiki/R_%28programming_language%29).¬† ¬ŅPor qu√© empezar con R si dicen que es complicado familiarizarse con √©l y yo me manejo muy bien con las sintaxis de SPSS y EQS?

Hay varios motivos. En primer lugar, no se trata de migrar a R. Probablemente seguir√© con SPSS y EQS para mi trabajo cient√≠fico. Sin embargo necesito un software libre para poder usar en los cursos de formaci√≥n que imparto (que no obligue a los alumnos a pagar una licencia cara si quieren aplicar en el futuro lo que aprendan) y, sobre todo, para que mis alumnos de grado, cuando vayan a trabajar a las empresas (que jam√°s tendr√°n licencia de programas como SPSS o EQS), puedan seguir usando la estad√≠stica como apoyo para sus decisiones. Adem√°s, es probable que tenga que usar este soft con mis alumnos de doctorado (por los mismos motivos). El d√≠a que eso pase supongo que se habr√° iniciado un proceso de migraci√≥n en el que R se convierta en el programa b√°sico para mi trabajo. De momento s√≥lo opta a ser el acompa√Īante minoritario.

Os dejo un enlace donde hacen una breve introducción al programa:

http://www.highstat.com/BGRCourse/Sections11TO14V2.swf

2012/07/27
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Publicada By  Juan Marin - Docencia    

Me voy a permitir copiar un texto completo de Javier Marias que me gusta releer de cuando en cuando para recordarme porqu√© trabajo en lo que trabajo. Lo considero un cl√°sico, pues han pasado ya 13 a√Īos desde que se escribi√≥ y no me parece que haya pasado de moda (ni creo que pase de moda nunca).

 

—————– Texto original en http://www.javiermarias.es/PAGINASDEVARIOS/CarmenGarciadelDiestro.html—–

Yo me divertiré

Ya he hablado aqu√≠ de do√Īa Carmen Garc√≠a del Diestro o m√°s bien la se√Īorita Cuqui, mi profesora de literatura en el colegio “Estudio” de Madrid. Hoy nonagenaria, me ha pedido unas l√≠neas para el discurso que pronunciar√° en la reuni√≥n de fin de curso del profesorado actual. Le he escrito mejor una carta, y me voy a permitir resumirla porque acaso sea un homenaje no s√≥lo a ella, sino a toda una generaci√≥n de ense√Īantes, y porque quiz√° alg√ļn p√°rrafo pueda aplicarse a cualquier profesi√≥n.

Y esto le he dicho a la se√Īorita Cuqui:

“Es esta una √©poca en la que los docentes gozan cada vez de menor libertad, apabullados por normas, controles y pedanter√≠as. Y as√≠, se les permite siempre menos el uso de la imaginaci√≥n y m√°s les son impuestos el mimetismo y la uniformidad. Habr√° quienes se sientan felices por ello. En todo oficio hay y ha habido gente rutinaria y perezosa, que prefiere saber a qu√© atenerse, no ya a diario, sino en su entera vida. Gente que s√≥lo busca su seguridad y jam√°s aventura; reiteraci√≥n y no riesgo; c√≥modas cortapisas y reglas que descarten el traicionero entusiasmo con que a veces se acomet√≠an las tareas en el pasado.

Quiz√° he errado el tiempo verbal, ojal√°. El n√ļmero va menguando, pero a√ļn quedan personas que s√≠ afrontan con imaginaci√≥n y entusiasmo su trabajo cotidiano, y aun su vida entera que no quieren conocer ni vislumbrar as√≠, entera, de antemano. Personas que recibir√°n las sorpresas con gusto, aun s√≠ no son muy buenas, antes que sentirse programadas hasta la eternidad. Tengo para m√≠ que ese entusiasmo -que a menudo flaquea, c√≥mo no- y esa imaginaci√≥n -basta una modesta, un grano de sal- son especialmente necesarios en la ense√Īanza. No ayudan los tiempos, que poco alientan y recompensan a los docentes, en lo pol√≠tico, lo econ√≥mico y lo social. Pero aun as√≠, el primer precepto de un profesor para consigo mismo ha de ser: YO ME DIVERTIR√Č. Eso creo, y esa fue mi divisa durante los pocos a√Īos en que, como un impostor accidental, di clases en Oxford, en Massachusetts, en Madrid. Y si algo me consta es que, si me divert√≠a yo, los alumnos se divert√≠an tambi√©n. Se intrigaban, se preguntaban, se paraban a pensar, esperaban que al final de la hora -como en un relato- se produjera una revelaci√≥n, una deducci√≥n, una conclusi√≥n no insignificante; la respuesta a un enigma, o, lo que es lo mismo, el logro de un conocimiento. Poco importaba que al sonar la campana nada de eso tuviera lugar; lo importante era su espera, su confianza en ello, su atenci√≥n al proceso de la transmisi√≥n de un problema o un saber. La existencia y visi√≥n fugaz del espejismo.

Creo que eso es lo fundamental: ense√Īar a pensar, a interesarse, a intrigarse, y eso puede conseguirse hasta con la m√°s √°rida o menos pr√°ctica materia, con las matem√°ticas y con el lat√≠n. Pero creo tambi√©n que eso s√≥lo puede lograrse con la diversi√≥n -y por tanto con la alegr√≠a, por moment√°nea que sea, aunque s√≥lo dure la duraci√≥n de una clase- del que conduce ese pensamiento, ese inter√©s, esa intriga.

Usted, desde luego, y muchos otros profesores y sobre todo profesoras de “Estudio”, fueron quienes me convencieron de lo que ahora afirmo. Fueron magistrales en todo eso, y no me crea tan ingenuo para no saber, al cabo del tiempo, que para muchos de ustedes ense√Īar en un colegio significar√≠a al principio abandonar aspiraciones en teor√≠a m√°s altas, o la resignaci√≥n y la renuncia, bajo una dictadura que se dedicaba a arrancar de cuajo las ilusiones y esperanzas de muchos espa√Īoles. No, no creo que todos ustedes tuvieran eso ya antiguo, vocaci√≥n. Seguro que muchos no. Y los hubo, sin duda, que se encarar√≠an con aquellos alumnos como quien arrastra una penitencia. Y sin embargo en la mayor√≠a, y por supuesto en usted, se√Īorita Cuqui, se impuso sobre cualesquiera reveses, sinsabores o abandonos el deseo vehemente de su propia diversi√≥n. Y as√≠, fueron imaginativos y alegres, arriesgados y sorprendidos, ir√≥nicos y en general risue√Īos. Una suerte para nosotros, desde luego para m√≠. Y s√© por eso que un mundo en el que tras una mesa o ante una pizarra no hubiera ya profesores como los que vi y escuch√© a lo largo de tantos a√Īos, ser√≠a mucho m√°s triste, menos atractivo y m√°s bobo que el que me toc√≥ descubrir. Y como los maestros y profesores, est√©n considerados como lo est√©n hoy, lo que hacen m√°s que ninguna otra cosa -m√°s incluso que transmitir saber- es configurar personas, su tarea sigue siendo una de las m√°s importantes en cualquier lugar. As√≠ que por el bien de todos, conf√≠o en que jam√°s falten docentes con ese lema y que sigan el ejemplo que usted nos dio: YO ME DIVERTIR√Č. ” Que tenga muy feliz y divertida reuni√≥n.

El Semanal, 27 de junio de 1999.

A veces un caballero, Alfaguara, 2001

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(Tambi√©n podr√≠a recomendaros una escena al principio de la pel√≠cula “lugares comunes” de Adolfo Aristarain, 2002 http://www.filmaffinity.com/es/film225948.html.¬† http://youtu.be/EIGch65ayJ0)

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=EIGch65ayJ0&feature=related[/youtube]

[youtube]http://youtu.be/EIGch65ayJ0[/youtube]

2012/07/24
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Publicada By  Juan Marin - APIODO, Docencia, ROGLE    

El pensamiento lateral es, junto con el pensamiento paralelo, una forma de espolear nuestra creatividad a la hora de resolver problemas o aprovechar oportunidades.

Normalmente, el pensamiento lateral se compone de dos procesos: escape y movimiento. Cada uno de ellos tiene asociadas algunas técnicas para llevarlos a cabo.

En el caso de “escape”, lo que pretendemos es salir del “surco mental” en el que estamos empantanados. El “movimiento”, deber√≠a aprovechar que hemos salido del surco y nos permite desplazarnos a otros surcos, que confiamos que puedan ser f√©rtiles en ideas. Es decir, el “escape” nos prepara para el “movimiento”. El resultado del movimiento, unas veces son ideas y otras son “surcos est√©riles”. Porque, en creatividad, nadie te garantiza que siempre tengas ideas geniales… se trata de tener herramientas que hagan m√°s frecuente la aparici√≥n de ideas creativas o m√°s probable el tener √©xito, pero nunca nos lo garantizar√°n 100%.

El listado de técnicas de escape se puede resumir (más o menos) en estas:

‚ÄĘNegar lo obvio
‚ÄĘInversi√≥n o distorsi√≥n del orden (tiempo, espacio‚Ķ) de lo natural
‚ÄĘExageraciones (Pero verdaderas exageraciones)
‚ÄĘExpresi√≥n de deseos
‚ÄĘProvocaci√≥n aleatoria
Cuando imparto talleres sobre creatividad o resolución de problemas en grupo, suele costarme bastante explicar la aplicación  de las exageraciones como técnica de escape. Normalmente mis alumnos tienden a hacer exageraciones tan modestas que apenas alcanzan para situarnos en el borde del surco actual, de modo que caemos de nuevo en él sin poder iniciar un movimiento.
Por ello, voy a aprovechar o que viví hace unos días en una entrevista para ilustrar mejor este concepto.
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Hace unos días me hicieron una entrevista para un proyecto de investigación. Querían investigar sobre aspectos relacionados con la formación postgrado y me seleccionaron por ser responsable de cursos postgrado y máster.
En una parte de la entrevista, me preguntaron “si dispusieras de recursos INFINITOS, ¬Ņque har√≠as? ¬ŅQu√© cambiar√≠as en el m√°ster?”.
No s√© qu√© habr√°n contestado otros entrevistados a esta pregunta, pero quiz√°s hayan dicho cosas como : contratar√≠a una persona para que me descargara de las tareas administrativas, traer√≠a a algunos especialistas a impartir las clases… o cosas similares. Pero yo, quiz√°s por “deformaci√≥n profesional”, contest√© a la pregunta literal que me hab√≠an hecho (por supuesto, antes les advert√≠ que les tomaba la palabra y que contestaba asumiendo que me hab√≠an preguntado por “recursos infinitos”). Y esta fue mi respuesta:
Yo har√≠a un parque tem√°tico de empresas y las clases se dar√≠an en el parque tem√°tico. Un campus en forma de pol√≠gono industrial donde podr√≠amos simular toda una cadena log√≠stica y las empresas que la componen.¬† Sus instalaciones, m√°quinas, procesos. Contratar√≠amos como actores a profesionales en paro y les asignar√≠amos papeles para que los alumnos pudieran diagnosticar las √°reas de mejora y experimentar los resultados de implantar determinadas pr√°cticas de gesti√≥n. Al mismo tiempo, podr√≠amos ofrecer a empresas colaboradoras que nos definieran sus problemas para simularlos en el parque y poder experimentar diferentes alternativas como experiencias piloto…

Mientas volv√≠a de la entrevista a mi despacho, me pareci√≥ que esto podr√≠a ser un buen ejemplo del uso de la t√©cnica de “exageraci√≥n” para fomentar “escape” en el marco de pensamiento lateral. Para que esto se transforme en ideas concretas para mejorar la docencia de un m√°ster, habr√≠a que pasar a la fase de “movimiento” y “modelar” despu√©s las ideas que surjan.

2012/07/12
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Publicada By  Juan Marin - Docencia    

Ma√Īana moderar√© una sesi√≥n dentro de la Jornadas de Innovaci√≥n Educativa 2012, organizadas por el ICE. Ser√° ¬†en el sal√≥n de Actos de la Escuela de Caminos II en la UPV (edificio 4G).

La idea es reflexionar sobre dudas y posibles soluciones relacionadas con la evaluaci√≥n de nuestros alumnos universitarios. Quiz√°s el t√≠tulo os parezca exagerado, pero os aseguro que no es as√≠. Llevo a√Īos prestando atenci√≥n a lo que dicen mis compa√Īeros, profesores universitarios de diversas disciplinas y universidades, cuando hablan de la evaluaci√≥n de sus alumnos. Lo hago durante los talleres de formaci√≥n que imparto o cuando asisto a talleres de otras personas, pero tambi√©n aprovechando cualquier tipo de conversaci√≥n informal. A veces, viene alg√ļn compa√Īero (ya curtido en docencia) y me dice “Juan, ¬Ņsabes que fulanito hace esto ¬†para evaluar a sus alumnos? qu√© idea m√°s buena, jam√°s se me hab√≠a ocurrido” y resulta que esa novedad yo la llevo aplicando desde 1995 (porque me la coment√≥ un profesor de un curso del ICE al que asist√≠, y que ya llevaba a√Īos us√°ndola). Casos como estos, cientos.

No deja de sorprenderme la escasa preparaci√≥n que solemos tener todos en estos temas. Claro, hay otras prioridades, muchas de ellas ni siquiera docentes. Pero lo que de verdad me alarma es que muchos son poco conscientes de su ignorancia y sobre todo, los hay que hasta se permiten el lujo de alardear de que “yo de esto no s√©, y a estas alturas no me voy a poner a perder el tiempo aprendiendo”.

Por supuesto, en la universidad tenemos magn√≠ficos profesionales (no vay√°is a contagiaros del esp√≠ritu ministerial y considerar que los funcionarios son una panda de ineptos saqueadores de arcas p√ļblicas). En la universidad p√ļblica trabajan¬†much√≠simos¬†profesionales excelentes, algunos son expertos en evaluaci√≥n, y otros cojean de este tema. El perfil profesional de un PDI (personal docente e investigador) es muy complejo, son muchos palos que tocar y no se debe ser experto en todo para ser un profesional excelente. S√≥lo es necesario destacar en alguna faceta mientas tienes las otras razonablemente cubiertas.

El objetivo de esta sesión es  ayudar a todos aquellos que quieran reflexionar sobre su papel como evaluadores. Es decir, como personas que miden el  grado  en que sus alumnos superan los objetivos de aprendizaje de sus asignaturas y luego toman decisiones en base a eso.

Las principales preguntas y respuestas que se den en la sesión aparecerán en este blog (etiqueta JIE_2012) y  en este foro

Dudas y Opiniones sobre el trabajo en grupo y/o evaluación de alumnos universitarios

2012/07/12
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Universidad Politécnica de Valencia