Mis objetivos aspiracionales para los próximos 4 años

Llevo un mes en el cargo de Director de Area de Transformación Digital en la UPV. Una de mis metas es cerrar el mes de julio teniendo claras las lineas de trabajo que van a ser prioritarias para mi en los próximos 4 años.

Me he basado en una enfoque de OKR, aprovechando que me metí en esta dinámica hace poco más de un mes (mas información aquí). Aunque he involucrado de manera informal a gente del equipo en la definición y escritura de estos objetivos, me gustaría abrir una ventana de «exposición publica» para poder ir recogiendo opiniones y acabar de perfilar las principales lineas de trabajo de mi contribución en este puesto.

A partir de ahí, me planteare «objetivos asignados» cada trimestre y «resultados clave» para su trazabilidad. Ya tengo un piloto para el periodo junio-julio (pero desarrollado sin consulta con mi equipo, de modo que solo es un banco de pruebas)

Documentación de oposición por compendio de artículos

Cada vez más convencido de presentar mi proyecto de oposición como un compendio de artículos. Cada capítulo (menos el de conclusiones) nace con vocación de ser un articulo publicado (antes o después de la oposición). A día de hoy estos son los capítulos (y sus títulos tentativos) que visualizo. Supongo que habrá cambios e incorporaciones:

  1. La universidad en la encrucijada
  2. Estrategia, OKR y KPIS: como sobrevivir al caos
  3. Un «nuevo» modelo de publicación para Management: los editores también cuentan
  4. AR: cómo vincular la investigación y la docencia y alinearla con la estrategia
  5. La rueda ya se ha inventado, ¿y ahora qué? ¿Qué investiga un no pedagogo en un mundo de buenas prácticas?
  6. A modo de conclusión ¿Realmente hemos cambiado?: 2001-2021 mirada retrospectiva

#CUopoMarin

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¿Qué está pasando en la universidad?

¿No te parece que la Universidad ya no es lo que era?¿Qué conclusiones se pueden extraer de la creciente tendencia a vetar determinados contenidos que se imparten en la universidad, considerar cualquier desencuentro de opiniones como microagresiones a los estudiantes, la emergencia de victimismos por doquier, o la proliferación de los llamados espacios seguros?

Todavía estoy en las primeras páginas del libro de Furedi (2018) y me esta generando una sensación poco agradable al ver como algunas cosas que intuía van tomando cuerpo en una dirección que, personalmente, me preocupa: si tratas a las personas adultas como a niños, dificilmente van a madurar, tomar responsabilidades y mirar más allá de sus delicados ombligos, para convertirse en las agentes de cambio o en las protagonistas de una sociedad con futuro.

Por pura serendipia ha caido en mis manos un articulo reciente (que tampoco he procesado aún) y que parece analizar situaciones parecidas, pero no en los campus universitarios, sino en los centros de trabajo (Leclercq-Vandelannoitte, 2021).

Se me van acumulando las tareas porque aún tengo pendiente tratar otro tema, totalmente diferente, sobre la marquetización de la universidad y los aspectos positivos o negativos que se pueden derivar de ello. No obstante, en el trabajo reciente de Nixon y Scullion (2021) igual se crea un enlace entre ambos temas a traves del mundo de las emociones y de los efectos derivados de atribuirles un papel prioritario para interpretar la realidad, en lugar de acompañar a la racionalidad en su justa medida.

#CUopoMarin

Furedi, F. (2018). What´s happened to the university [¿qué le está pasando a la universidad?:Un analisis sociológico de su infantilización]. Madrid: Narcea.

Leclercq-Vandelannoitte, A. (2021). The new paternalism? The workplace as a place to work—and to live. Organization, in press. doi:10.1177/13505084211015374

Nixon, E., & Scullion, R. (2021). Express: Academic labour as professional service work? A psychosocial analysis of emotion in lecturer-student relations under marketization. Human relations, in press. doi:10.1177/00187267211022270

Cosas que dice un neurobiologo (Hector Ruiz) y me resuenan mucho

He empezado a leer una entrevista a Hector Ruiz porque el titulo me resultaba extraño. Parecía ir en contra del modo en que a mi me gusta aprender las cosas (que es una derivación del metodo EPLER: Exploración, Preguntar, Lectura, Esquema, Repaso) y que siempre me ha parecido muy efectivo. Luego he visto que el artículo va justo en la linea contraría de lo que parecía (he estado a punto de no leerlo por un titular tan desacertado, y hubiera sido una pena).

Resalto algunas cosa que me gustaría recordar en el futuro:

  1. leer, copiar, o incluso dibujar o hacer esquemas con «el libro delante» nos da familiaridad con el contenido, no suenan las cosas pero luego no sabemos explicarlas. Lo que es eficaz es hacer el esquema o resumen o contarselo a alguien o hacer una caricatura con lo que recuedas (no mirando el libro), de este modo fijamos los conocimientos
  2.  Hay que «esponjar» el aprendizaje. Dejar reposar, e incluso olvidar cosas accesorias, y volver a los conocimientos o hablidades despues de unos días u horas de descanso. Por ejemplo, solo acabo recordando las cosas de R o Python que he reutilizado tras unas semanas o meses, donde casi he olvidado todo y tengo que retomarlo de nuevo. Recuerdo que un día lo sabía hacer pero no me acuerdo exactamente de todos los detalles. Poco a poco voy consolidando el aprendizaje
  3. El lenguaje (de todos los tipos, grafico, textual, musical, numérico) es esencial para el aprensizaje. Cuanto mas «vocabulario» manejamos más podemos aprender. Aprendemos conectando información. Si no hay mucha base cuesta más conectar la nueva información
  4. La memoria es específica. Entrenar uno de sus múltiples «musculos» te ayuda a ser mejor en eso, pero no te sirve para otras funciones. «Hay un experimento de Erikson muy famoso en psicología, sobre un hombre que, a base de practicar, fue capaz de repetir 79 cifras de números seguidos. Pero cuando se le pidió que repitiese una combinación de letras, no pudo»
  5. La emoción intensa ayuda a la memoria episódica, pero seguramente perjudica a la memoria semántica. La segunda requiere de reflexión, las emocions intensas no ayudan a reflexionar. Quizás esto se conecte de alguna modo con la «inteligencia ejecutiva» de J.A. Marina (resumen aquí) o con los dos modos de pensar que sugiere Kahneman (tengo que revisarlo con calma). Esto implica que tenemos que «reflexionar» muy bien qué buscamos con la «ludificación» en las aulas y hasta donde debemos llegar. Me encanta lo de que «lo importante es que una clase sea interesante, no divertida». Siempre he dicho que si la diversión fuese lo importante estaría perdiendo dinero por no dedicarme al «club de la comedia»

Os dejo un fragmento de la entrevista y el enlace para que la leaís entera si os apetece.

«¿Las emociones ayudan a recordar mejor lo que se aprende en clase?

No exactamente. Recordamos mejor aquellos episodios de intensidad emocional, tanto positiva como negativa, pero extrapolar esto al aprendizaje en la escuela, a que hay que hacer actividades emocionantes para promover aprendizajes más duraderos, es un error. Hay que tener en cuenta que tenemos diversos tipos de memoria, no solo uno. En este caso vamos a hablar de dos. Por un lado tenemos la memoria episódica o autobiográfica, que es aquella que registra los recuerdos de nuestra vida diaria, información asociada a nuestras vivencias, ya sean detalles tan rutinarios como qué cenamos ayer u otros más relevantes, y que sí se ve influenciada por las emociones. Y por otro lado tenemos la memoria semántica, donde está todo lo que sabemos sobre el mundo y que no depende de una experiencia concreta, es decir, no depende de las emociones.

Porque una actividad en clase sea emocionante, no vas a conseguir que los alumnos se acuerden del contenido, sino de lo que pasó en la clase ese día. De hecho, despertar las emociones puede provocar el efecto contrario: que olvides el contenido porque sólo recuerdas las emoción que te despertó. Para que sea eficaz, el aprendizaje semántico requiere de procesos pausados y reflexivos, y las emociones no ayudan a reflexionar. Esto no quiere decir que las emociones no sean importantes para aprender, porque influyen en la motivación, que es un impulso emocional y te lleva a hacer los esfuerzos necesarios para conseguirlo. Pero hay que saber regularlas. Digamos que lo importante es que una clase sea interesante, no divertida, y que los errores no sean vistos como un estigma sino como una parte del aprendizaje.» (https://www.eldiario.es/nidos/hector-ruiz-neuropsicologo-repetir-releer-texto-subrayarlo-esquematizarlo-mirando-apuntes-no-son-tecnicas-eficaces-estudio_128_6644868.html)

Visibilidad de buenas prácticas educativas: propuesta de investigación-acción en Universidad

Este será uno de los capítulos de mi proyecto de oposición
 

 
 
El objetivo de esta investigación acción es conocer cuáles son las expectativas de un conjunto de docentes respecto a la visibilidad de buenas prácticas educativas en el contexto de educación superior (universidad). Analizaremos la relación entre impacto y visibilidad de las buenas prácticas, exploraremos lo diferentes ámbitos donde se puede localizar el impacto, en qué ámbitos se plantean el impacto de sus buenas prácticas educativas y por qué, lo qué les preocupa, dónde encuentran las principales barreras o dudas, qué necesitan para poder tener una mejor visibilidad y si la rúbrica planteada en la editorial reciente (titulada: Experiencias docentes basadas en investigación-acción: guía para publicar en revistas científicas) es una herramienta útil para fomentar una mejor difusión de estas iniciativas.
Las personas participantes son una muestra de conveniencia de tamaño muy reducido, por lo que las conclusiones extraídas no pueden generalizarse y deberían estudiarse con muestras más amplias en investigación futura.
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¿»carga» docente o «encargo» docente? Ésa es la cuestión.

Para mí es un privilegio, casi diría que un honor, el poder ponerme periódicamente delante de unas personas para exponer mi punto de vista sobre un tema que me apasiona y poder construir, junto a ellas, un aprendizaje. Un aprendizaje que, casi siempre, es en doble sentido. Mis estudiantes aprenden conmigo, pero yo también aprendo gracias a mis estudiantes.

Por eso me resulta tan sorprendente la postura de algunas personas que comparten mi profesión y el lenguaje que se usa. Para mi, el poder de las palabras es muy claro. No son asépticas. Las palabras vienen cargadas de connotaciones. La docencia nunca es, ni será, una carga para mi. Casi diría que es una bendición. La docencia me permite construir y construirme.

Tengo el privilegio de poder observar la evolución de unas personas, de ver como levantan un andamiaje sobre el que irán completando, a lo largo de su carrera profesional, sus competencias.

Tengo la oportunidad de debatir con ellas la utilidad, repercusiones, mejoras o aplicaciones de los avances científicos. De transferir una investigación aplicada (que es la que me gusta desarrollar) o de ayudarles a digerir una investigación básica (que a veces también se me indigesta a mi un poco).

Todo esto me emociona y lo disfruto a lo largo del proceso. Por eso, ser docente lo vivo como un privilegio.

Algunas reflexiones sobre gamificación en universidad superior y simuladores

Yo estuve buscando simuladores hace años y acabé desistiendo porque casi todos tenían un enfoque que no me encajaba (mucho comercial, mucho finanzas. Casi nada de decisiones productivas o de gestión de recursos humanos -que es lo que me interesaba por mis contenidos de asignaturas-). De vez en cuando sigo dando un vistazo  pero me parece que no han avanzado en la linea que me interesa (que los estudiantes puedan aplicar los contenidos de MIS asignaturas y no los de otras asignaturas).

Supongo que busco algo como lo que hacen mis compañeros (Alejandro y Francisca) de Alcoy, pero adaptado a otros contenidos. http://www.llog.es/ (https://www.researchgate.net/publication/291274203_LLOG_UN_JUEGO_PARA_FORMAR_GRANDES_PROFESIONALES_DE_LA_LOGISTICA).

He visto algunos simuladores que ofrecen empresa (creo que mas vinculadas al desarrollo de contenidos multimedia que a la formación) y, me da la impresión, que se parece a los juegos FIFA NBA y similares: tienes un presupuesto que amplias ganando partidas y con eso construyes tu equipo de jugadores… si eso lo trasladáramos a que reclutas a tu equipo de colaboradores en la empresa contratando por competencias y consiguiendo clientes resolviendo problemas «reales» tendríamos el simulador con el que sueño (y nadie hace/ofrece). Estaría relacionado con la «evaluación auténtica». Es lo que intento hacer mis asignaturas pero a través de casos y dinámicas de rol (que es la parte low cost de esta «gamificación»). Es decir, tengo parte del guion y tengo las tareas/decisiones, pero no uso una ambientación potente (orquestada con un software que genere un entorno virtual que simule un espacio de trabajo).

Esto lo completo con dinámicas. Pero, para mi, las dinámicas entran dentro de otro contexto de intervenciones. Tienen unos objetivos muy concretos -romper el hielo, ayudar a la motivación o retención de una experiencia….- pero no aspiran a generar un aprendizaje por si solas, son solo una palanca para que se produzca el esfuerzo necesario para el aprendizaje.

Como reflexión adicional, no me creo el aprendizaje sin esfuerzo. Cuando escucho a alguien proponer «vas a aprender sin esfuerzo», a mi siempre me «echa para atrás». Porque no creo que sin esfuerzo pueda pasar de un aprendizaje superficial.

Considero que el aprendizaje requiere tiempo y esfuerzo. Cuanto más complejo y profundo el aprendizaje, más tiempo y más esfuerzo. Pero, para mi, el esfuerzo no está reñido con disfrutar. Al contrario. Cuanto más tiempo y esfuerzo he dedicado a ser competente en algo, más he disfrutado. Tanto del proceso de aprender como del resultado que logro tras esos aprendizajes (para lo que uso esos aprendizajes). Me daba lo mismo que fuese aprender habilidades de Rugby, que aprender a usar R para resolver un algoritmo de optimización, o ser capaz de hacer una descripción de puestos de trabajo con una metodología concreta… Quizás la cuestión clave es si a nuestros estudiantes les apasiona alguna profesión vinculada a lo que están estudiando…Quizás el problema es que tengamos un perdida de vocaciones y, para encubrirlo, pongamos por delante el distraerles en lugar de educarles.

Oposición a cátedra, un proyecto ilusionante

Esta semana he empezado a preparar la documentación para una futura oposición a Cátedra de Organización de Empresas. Aun no hay fechas, pero tengo bastante trabajo por delante.

He decidido aprovechar este evento para hacer un ejercicio de reflexión que llevo madurando desde hace tiempo, pero que nunca había sido urgente concretarlo. Por lo tanto, no voy a preparar el «papeleo» de la oposición. Lo que voy a hacer es un mapa estratégico (Bryson et al, 2014) de mi papel como funcionario al servicio de la sociedad y, a partir de eso, desplegar un proyecto docente e investigador planteado con sentido práctico y aplicable.

Continuando la linea que inicié en anterior oposición (hace ahora 20 años), voy a distanciarme del formato de los proyectos que se presentan habitualmente. Voy a aplicar el mismo enfoque con el que abordo la elaboración de solicitudes para proyectos de investigación. Esos proyectos en los que invierto entre 200 y 300 horas en elaborarlos y luego nunca consigo financiación pública. Sin embargo, mi forma de plantearlos me permite luego desplegar de manera muy fácil la investigación (que acabo financiándome yo mismo, ya que nadie más cree en su utilidad). Al menos así, no desperdicio las horas de trabajo invertidas en la creación del documento.

No me atrae hacer proyectos de una forma que no les pueda ver una utilidad clara para mi. Me resisto a invertir una considerable cantidad de horas en generar un documento cuyo destino sea ir a la papelera tras la oposición. Quiero que su escritura me resulte interesante y apasionante. En mi caso, eso solo podrá lograrse si me ayuda a cuestionarme aspectos de mi profesión, me obliga a reflexionar críticamente, me permite descubrir cosas y que me catapulta a actuar enfocado en una dirección relevante.

De momento,  he empezado con la lectura de estos libros:

  • Bryson, J. M., Ackermann, F., & Eden, C. (2014). Visual strategy. Strategy mapping for public and nonprofit organizations. San Francisco: Jossey-Bass
  • Ramio, C. (2014). Manua para los atribulados profesores universitarios. Madrid: CATARATA
  • Evans, L. (2019). Catedráticos de universidad. De lideres académcios a académicos que lideran

Y he elaborado un primer borrador (aun en construcción) de mapa estratégico:

Borrador mapa estratégico 20210328

El próximo paso es integrar mis anotaciones de de Evans (2019) y Ramio (2014)