¿»carga» docente o «encargo» docente? Ésa es la cuestión.

Para mí es un privilegio, casi diría que un honor, el poder ponerme periódicamente delante de unas personas para exponer mi punto de vista sobre un tema que me apasiona y poder construir, junto a ellas, un aprendizaje. Un aprendizaje que, casi siempre, es en doble sentido. Mis estudiantes aprenden conmigo, pero yo también aprendo gracias a mis estudiantes.

Por eso me resulta tan sorprendente la postura de algunas personas que comparten mi profesión y el lenguaje que se usa. Para mi, el poder de las palabras es muy claro. No son asépticas. Las palabras vienen cargadas de connotaciones. La docencia nunca es, ni será, una carga para mi. Casi diría que es una bendición. La docencia me permite construir y construirme.

Tengo el privilegio de poder observar la evolución de unas personas, de ver como levantan un andamiaje sobre el que irán completando, a lo largo de su carrera profesional, sus competencias.

Tengo la oportunidad de debatir con ellas la utilidad, repercusiones, mejoras o aplicaciones de los avances científicos. De transferir una investigación aplicada (que es la que me gusta desarrollar) o de ayudarles a digerir una investigación básica (que a veces también se me indigesta a mi un poco).

Todo esto me emociona y lo disfruto a lo largo del proceso. Por eso, ser docente lo vivo como un privilegio.

Algunas reflexiones sobre gamificación en universidad superior y simuladores

Yo estuve buscando simuladores hace años y acabé desistiendo porque casi todos tenían un enfoque que no me encajaba (mucho comercial, mucho finanzas. Casi nada de decisiones productivas o de gestión de recursos humanos -que es lo que me interesaba por mis contenidos de asignaturas-). De vez en cuando sigo dando un vistazo  pero me parece que no han avanzado en la linea que me interesa (que los estudiantes puedan aplicar los contenidos de MIS asignaturas y no los de otras asignaturas).

Supongo que busco algo como lo que hacen mis compañeros (Alejandro y Francisca) de Alcoy, pero adaptado a otros contenidos. http://www.llog.es/ (https://www.researchgate.net/publication/291274203_LLOG_UN_JUEGO_PARA_FORMAR_GRANDES_PROFESIONALES_DE_LA_LOGISTICA).

He visto algunos simuladores que ofrecen empresa (creo que mas vinculadas al desarrollo de contenidos multimedia que a la formación) y, me da la impresión, que se parece a los juegos FIFA NBA y similares: tienes un presupuesto que amplias ganando partidas y con eso construyes tu equipo de jugadores… si eso lo trasladáramos a que reclutas a tu equipo de colaboradores en la empresa contratando por competencias y consiguiendo clientes resolviendo problemas «reales» tendríamos el simulador con el que sueño (y nadie hace/ofrece). Estaría relacionado con la «evaluación auténtica». Es lo que intento hacer mis asignaturas pero a través de casos y dinámicas de rol (que es la parte low cost de esta «gamificación»). Es decir, tengo parte del guion y tengo las tareas/decisiones, pero no uso una ambientación potente (orquestada con un software que genere un entorno virtual que simule un espacio de trabajo).

Esto lo completo con dinámicas. Pero, para mi, las dinámicas entran dentro de otro contexto de intervenciones. Tienen unos objetivos muy concretos -romper el hielo, ayudar a la motivación o retención de una experiencia….- pero no aspiran a generar un aprendizaje por si solas, son solo una palanca para que se produzca el esfuerzo necesario para el aprendizaje.

Como reflexión adicional, no me creo el aprendizaje sin esfuerzo. Cuando escucho a alguien proponer «vas a aprender sin esfuerzo», a mi siempre me «echa para atrás». Porque no creo que sin esfuerzo pueda pasar de un aprendizaje superficial.

Considero que el aprendizaje requiere tiempo y esfuerzo. Cuanto más complejo y profundo el aprendizaje, más tiempo y más esfuerzo. Pero, para mi, el esfuerzo no está reñido con disfrutar. Al contrario. Cuanto más tiempo y esfuerzo he dedicado a ser competente en algo, más he disfrutado. Tanto del proceso de aprender como del resultado que logro tras esos aprendizajes (para lo que uso esos aprendizajes). Me daba lo mismo que fuese aprender habilidades de Rugby, que aprender a usar R para resolver un algoritmo de optimización, o ser capaz de hacer una descripción de puestos de trabajo con una metodología concreta… Quizás la cuestión clave es si a nuestros estudiantes les apasiona alguna profesión vinculada a lo que están estudiando…Quizás el problema es que tengamos un perdida de vocaciones y, para encubrirlo, pongamos por delante el distraerles en lugar de educarles.

Oposición a cátedra, un proyecto ilusionante

Esta semana he empezado a preparar la documentación para una futura oposición a Cátedra de Organización de Empresas. Aun no hay fechas, pero tengo bastante trabajo por delante.

He decidido aprovechar este evento para hacer un ejercicio de reflexión que llevo madurando desde hace tiempo, pero que nunca había sido urgente concretarlo. Por lo tanto, no voy a preparar el «papeleo» de la oposición. Lo que voy a hacer es un mapa estratégico (Bryson et al, 2014) de mi papel como funcionario al servicio de la sociedad y, a partir de eso, desplegar un proyecto docente e investigador planteado con sentido práctico y aplicable.

Continuando la linea que inicié en anterior oposición (hace ahora 20 años), voy a distanciarme del formato de los proyectos que se presentan habitualmente. Voy a aplicar el mismo enfoque con el que abordo la elaboración de solicitudes para proyectos de investigación. Esos proyectos en los que invierto entre 200 y 300 horas en elaborarlos y luego nunca consigo financiación pública. Sin embargo, mi forma de plantearlos me permite luego desplegar de manera muy fácil la investigación (que acabo financiándome yo mismo, ya que nadie más cree en su utilidad). Al menos así, no desperdicio las horas de trabajo invertidas en la creación del documento.

No me atrae hacer proyectos de una forma que no les pueda ver una utilidad clara para mi. Me resisto a invertir una considerable cantidad de horas en generar un documento cuyo destino sea ir a la papelera tras la oposición. Quiero que su escritura me resulte interesante y apasionante. En mi caso, eso solo podrá lograrse si me ayuda a cuestionarme aspectos de mi profesión, me obliga a reflexionar críticamente, me permite descubrir cosas y que me catapulta a actuar enfocado en una dirección relevante.

De momento,  he empezado con la lectura de estos libros:

  • Bryson, J. M., Ackermann, F., & Eden, C. (2014). Visual strategy. Strategy mapping for public and nonprofit organizations. San Francisco: Jossey-Bass
  • Ramio, C. (2014). Manua para los atribulados profesores universitarios. Madrid: CATARATA
  • Evans, L. (2019). Catedráticos de universidad. De lideres académcios a académicos que lideran

Y he elaborado un primer borrador (aun en construcción) de mapa estratégico:

Borrador mapa estratégico 20210328

El próximo paso es integrar mis anotaciones de de Evans (2019) y Ramio (2014)