Ampliando horizontes a un entorno docente asfixiante para el aprendizaje

Hace unos meses el Delegado de Protección de Datos de la UPV nos prohibía explícitamente el uso, con alumnos (para fines docentes), de cualquier aplicación que no contara con una licencia corporativa de la UPV (que la UPV hubiera comprado una licencia CAMPUS). Es decir, que no puedo usar aplicaciones para las que he comprado una licencia oficial a nombre de la UPV (pero sin licencia campus, solo tengo una licencia de profesor para uso individual o para un grupo de X personas), como por ejemplo TRELLO o JIRA. Esta limitación se extiende a herramientas gratuitas. Por ejemplo no puedo pedirles que usen GOOGLE drive para las actividades de mis asignaturas, ni usar el MOODLE que tengo instalado en un servidor de la UPV, ni puedo pedirles que creen un Blog o que participen editando entradas en wikipedia, ni convocarles a una reunión por Skype (aunque les deje elegir un nombre y un correo ficticio para registrarse), ni tampoco por ZOOM (que no exige que se creen una cuenta y se pueden conectar directamente con una clave de sala que yo les proporciono), tampoco les puedo pedir que vean un “directo” mio por streaming en Youtube (lo que me hace suponer que tampoco les puedo exigir que vean videos de youtube o alojados en una plataforma que no sea el repositorio de video oficial de la UPV). Solo pueden usar POLIFORMAT (sakai) o MS TEAMS.

Reconozco que me extraña mucho todo esto. La mayoría de mis alumnos (si no la totalidad) usan whatsapp para comunicarse en grupos de estudiantes, comparten diariamente documentos en google drive y no tienen el más mínimo problema en instalarse cualquier aplicación gratuita en sus dispositivos móviles (incluso las mas intrusivas que trazan toda su actividad diaria o datos biométricos). Tampoco tienen problema en aceptar todo tipo de cookies en las webs que navegan. No parecen tener muchos problemas en exponer en redes sociales (Facebook , instagram etc.) información mucho más sensible y personal que la que se puede exponer usando cualquiera de las aplicaciones que me gustaría usar en mi docencia.En fin que no sé de qué riesgos les estamos intentando proteger.

No obstante, aunque no comparta el motivo de la prohibición, la acato por imperativo legal.

Sin embargo, lo que se me exige por LDPDP como profesor de una asignatura en una universidad pública,  no impide que Juan Marin, a título personal (no como profesor de la asignatura), pueda usar su blog personal para lanzar retos en abierto (como una forma de cumplir la misión social de la universidad) y que estos retos pudieran servir para que las personas aprendan cosas relacionadas con una asignatura concreta. Si alguna persona matriculada en una de mis asignaturas quiere sumarse a los retos por su cuenta y riesgo, perfecto. Pero no se tendrán en cuenta en la evaluación de la asignatura.

PD:  a ver cuánto tardan en prohibirme también esto… y cuanto tardo yo en volver a dejar el campo sin cercas 😉

Por qué creo que estamos a años luz de que lo virtual sustituya a lo presencial

Con todo esta “movida” del confinamiento, pasar a on-line el trabajo (que no es tele-trabajo, ni docencia on-line sino un parche mal puesto para sobrevivir a un imprevisto) y todo lo que conlleva, hemos estado dando pasos hacia un entorno de trabajo/docencia virtualizado que para mi deja mucho (muchísimo) que desear.

Estoy pensando ya en mis clases de septiembre y soy consciente de que la tecnología actual no me permite (ni de lejos) hacer las cosas que puedo hacer en presencial. Soy de los que usa mucha tecnología en mi docencia, de modo que suelo “estar al día” y exprimir las opciones para sacar lo mejor de los dos mundos. Creo que ambos se complementan. Pero, al contrario que muchos, no creo que la tecnología actual pueda permitir una experiencia de aprendizaje en remoto que sustituya a la presencial. Si lo hacemos, perderemos mucho en el camino. Por supuesto, estoy pensando en mis asignaturas y los objetivos de aprendizaje que yo trabajo, que tienen mucho que ver con algunas competencias transversales. Que cada uno haga la reflexión con lo suyo. Pero en mi caso lo tengo claro.

Solo por poner un ejemplo. En mi contexto las “únicas” aplicaciones que podemos usar en docencia (con amenaza expresa de no salirnos de redil por temas de LDPDP) son TEAMS de microsoft y SAKAI (el LMS oficial de la UPV). Y con ellas yo no podré abordar, On-line, más de un 30%-40% de los objetivos de aprendizaje de mi asignatura.

Yo necesitaría que los participantes de una reunión decidieran qué quieren mostrar y qué quieren ver. No se trata de evaluación o de controlar (eso no me preocupa) sino de favorecer el trabajo colaborativo interactivo entre personas y, de paso, mi trabajo para dar feedback/feedforward formativo a los aprendizajes de los alumnos (que no es más que una forma particular de interacción colaborativa profesor-estudiante).

Para ello necesito poder ver pantalla y/o caras de los participantes cuando están en una reunión. Solo así puedo emular una reunión presencial y su riqueza. Y cada participante tiene que poder decidir qué comparte  (la captura de una cámara, una ventana, o el escritorio completo) y los demás decidir qué ven de lo compartido por los demás. En el fondo es como considerar que cada participante emite “dos” videos (su cámara y una ventana o pantalla) y los demás pueden convertir su pantalla en un panel donde colgar qué quieren ver en cada momento (todas las caras, todas las pantallas, algunas caras y algunas pantallas, solo una cara o solo una pantalla….) y lo decide cada persona -no un algoritmo de la aplicación-, como sucedería en una reunión donde tu eliges donde mirar.

Creo que ZOOM tiene algo parecido, pero no creo que llegue al nivel que necesito (https://support.zoom.us/hc/en-us/articles/115000424286-Sharing-Multiple-Screens-Simultaneously). En cualquier caso, es irrelevante, porque tengo prohibido por “ley” usar Zoom con mis estudiantes.

Reunión con responsables de RRHH de IDLogistics como DAT de GIOI

Spain

El martes 7 de Mayo de 2019, dos directivos de la empresa IdLogistics (https://www.id-logistics.com/es/) nos visitaron en las instalaciones del Departamento de Organización de Empresas para comentarnos, entre otras cosas, su propuesta de prácticas en empresas para alumnos del Grado de Ingeniero de Organización.
Fue una visita interesante de la que quizás se derive la creación de casos sobre problemas reales que afronta la empresa sobre algunos aspectos de la gestión de su negocio.

Diagrama de Eishenhower de actividades del profesor universitario

Estoy embarcado en una investigación (Action Research) sobre barreras y facilitadores para la investigación (innovación) sobre aprendizaje, por parte del personal docente e investigador (PDI) de universidades españolas. Es decir, cosas que ayudan o frenan a que los PDI investiguemos sobre la docencia/aprendizaje en nuestras asignaturas.

El origen de esta investigación es la constatación de que los PDI “no pedagogos” apenas publicamos los resultados de nuestra investigación sobre aprendizaje (Marin, 2018). Lo que me hace sospechar que, en el fondo, ni investigamos, ni reflexionamos, ni innovamos en este aspecto. Esta sospecha está alentada porque casi nunca oigo hablar a mis “compañeros“ de la docencia basada en evidencia (o el scholarship, que podría ser un sinónimo). La docencia basada en evidencia (EB-learning) se basa en investigar sobre cómo aprenden nuestros alumnos nuestras asignaturas y publicar en revistas ( o difundir por otros medios) los resultados de dichas investigaciones.

Es posible que haya PDI que no investiguen sobre aprendizaje porque no tienen ninguna duda de como abordar/enfocar su docencia en ningún momento, ni en ninguna de sus asignaturas: tienen muy claro qué objetivos de aprendizaje busca; y  qué contenidos/ desarrollo de habilidades y actitudes pretende en sus alumnos, qué secuencia, qué métodos de impartición y de evaluación y qué recursos son los más adecuados para que los alumnos alcancen esos objetivos. Y cuando las cosas cambian -planes de estudio, aulas, madurez de los alumnos….- no tienen ningún problema en encontrar el nuevo ajuste en todas esas variables. Asumo con cierta envida (sana, si existe la envidia de ese tipo), que son seres afortunados y entiendo que no investiguen en algo que no les aporta ningún valor.

Otros PDI pueden considerar que la docencia no es relevante/importante porque son INVESTIGADORES y cualquier otra cosa es quitar tiempo a su importante función de investigar. Tampoco me veo representado en este colectivo.

Yo creo que los PDI de universidades públicas españolas somos esencialmente docentes. O si lo preferís, entre un 50% y un 100% de nuestro tiempo se espera que seamos unos docentes dignos (en esta entrada del blog planteo algunos escenarios sobre esto y en esta otra lo matizo). No me atrevo a decir lo que deben ser los PDI de otros países o de universidades privadas. Pero considerando que los presupuestos de la universidad (al menos la mia) llegan en un 90% por alumnos matriculados; y que según “decreto Wert” (a falta de un estatuto del PDI claro en estas cuestiones), nos pagan por 1.700 horas/año que son equivalentes a 32 ECTS-docentes (un sexenio activo lo equiparan a 8 ects-docentes y 3 (ó 4) sexenios a 16 ECTS-docentes). Por lo tanto, la investigación (toda la actividad investigadora, tanto docente y del área) puede llegar a suponer entre un 25% y un 50% de nuestra paga/dedicación, dependiendo del numero de sexenios ACTIVOS y nuestra categoría profesional (CU o “no CU”).

 

Resumiendo,yo me considero un docente (al menos el 66% de mi tiempo remunerado) y tengo dudas sobre muchos aspectos de mi docencia; y creo que investigar sobre ello me convertiría en un mejor profesional. Además considero que esto es extensible a todas las personas que comparten mi profesión. De modo que hay cosas que me interesa analizar.

Lo primero que he hecho es intentar conocer donde invertimos nuestro tiempo. De momento tengo unos datos que no son generalizables, porque la muestra es muy pequeña y de conveniencia (33 profesores del área de conocimiento de “organización de empresas”). La imagen muestra estos resultados preliminares que confirman que no se dedica mucho tiempo a investigar en docencia/aprendizaje o en innovar en este tema. Aunque se percibe como una actividad de importancia moderada-alta.

Mi siguiente paso (estoy en ello) es identificar las barreras y facilitadores y escribir un artículo sobre el tema (os iré informando).

Referencias

  • Marin-Garcia, J. A. (2018). What are the research focuses regarding learning in the field of operations management in higher education? The case of spain in 2017. Journal of Industrial Engineering and Management, 11(4), 607-616. doi:http://dx.doi.org/10.3926/jiem.2550
  • Ramio, C. (2014). Manua para los atribulados profesores universitarios. Madrid: CATARATA.

Lanzamiento del grupo EBHE-Investigación aprendizaje universitario para no pedagogos

https://www.facebook.com/groups/410323596443222/
EBHE-Investigación aprendizaje universitario para no pedagogos
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Este grupo promociona la docencia basada en evidencia (scholarship) de docentes/investigadores universitarios de áreas científicas distintas a las ciencias de le educación (donde no siempre el investigar sobre como aprenden sus alumnos es considerado un tema “del área”).
 

Apertura de la 7ª edicion del MOOC sobre grupos de mejora de procesos en EDX.org

Mis aplicaciones favoritas. Paneles para interacción en grupo y KPIs individuales

Ayer descubrí tres aplicaciones “nuevas” para mi. En el fondo están relacionadas pues se pueden usar para gestionar tareas, aunque tienen dos enfoques totalmente distintos.

La primera de ella es PADLET (https://es.padlet.com/). Realmente es un “muro” que puedes compartir con un conjunto de personas para que interactúen sobre en el formato “post-it” (diferente de la cronología lineal de muros tipo facebook, instagram o twitter). Mi opinión es que no es diferente de Trello (https://trello.com/) o de Lino (http://en.linoit.com/) y, personalmente, lo veo mucho más limitado. Creo que trello es más potente y está mejor trabajado como herramienta para gestión de tareas en grupo y Lino es mucho más “visual” e interactivo. Realmente lino trabaja con toda la pantalla como si fuese un “corcho” donde pegar las cosas donde quieras (cualquiera del grupo puede mover las etiquetas a cualquier lugar). De momento Lino sigue siendo la herramienta más parecida a un post-it virtual que conozco. Trello (y Padlet) tienen otras funcionalidades (que las hacen muy interesantes) pero parecen restringidas a trabajar por columnas. Puedes desplazar las notas dentro de la columna,c rear columnas o mover notas a otras columnas, pero no tienes libertad de desplazamiento dos dimensiones como en Lino.

El segundo enfoque es el de GoalMeter (https://play.google.com/store/apps/details?id=com.goalmeterapp.www&hl=es) y HabitBull (http://www.habitbull.com/). Estas aplicaciones solo están disponibles en Android/IOs, no se pueden trabajar desde web. Ambas son una especie de panel de control (dashboard) de resultados (KPIs) individuales para evitar la procastinación. De alguna forma se relacionan con “Getting Things Done” y articulan las metas sobre tareas y agendas. Pero su enfoque principal es en el seguimiento de metas y el efecto motivador que puede producir el ver que las consigues o el “pique” personal por intentar lograr tus metas. Ambas tienen un entorno virtual atractivo (mucho más para GoalMeter) y recompensas gamificadas para mantener la motivación en el logro de las metas.

La base científica de ambos es el uso de KPIs e información visual de la evolución de los mismos (“dashboards”) como potenciadores de la motivación para mejorar la eficacia y la eficiencia. No he realizado una revisión sistemática que me permita valorar la evidencia de que existe una relación causa-efecto entre estas herramientas y un mayor logro de resultados individuales o del grupo. Sin embargo, lo que puedo apuntar es que parece que hay material escrito como para plantearse ese reto:

 

Entradas relacionadas:

Mis aplicaciones favoritas. Trackers y gestores de tareas

¿La evaluación por competencias es algo más que evaluar conocimientos, habilidades y/o actitudes?

De momento sólo planteo la pregunta porque no tengo una respuesta clara al respecto por eso está, de momento en “preguntas no resueltas” . Cuando tenga alguna respuesta modificaré esta entrada.

En las organizaciones cada vez se habla más de gestión del talento y eso, de alguna manera, implica gestionar las competencias de los trabajadores. Soy de los que opinan que lo que no se puede medir, difícilmente se puede gestionar. O, dicho de otro modo, dime cómo mides y te diré realmente qué estás gestionando. Por otra parte, las universidades publicas españolas están queriendo moverse a un modelo de evaluación de competencias. De momento sólo es algo que aparece en las memorias de verificación de títulos, donde las competencias tienen un papel prioritario. Sin embargo, no parece que los profesores “de a pie”, los que están a cargo de las asignaturas que se imparten tengan muy claro cómo trabajar en este “nuevo” entorno y parece que se reproducen los sistemas o métodos tradicionales.

Por eso me parece relevante reflexionar sobre ¿Qué es la evaluación por competencias? Y, sobre todo, ¿cómo se realiza una adecuada evaluación por competencias?