Desenredando todo (o parte) de lo que la lectura del Book of Why me ha dejado

Dudaba si titular esta entrada como “The Book of Why y la madre que lo parió”.
Empecé a leer el libro a mediados de julio de 2026 como una lectura curiosa que fue despertándome dudas, inquietudes, posibles propuestas de para qué me serviría el operador “do(X)”… Y poco a poco, la sensación de incomodidad, incultura y casi desesperación fue invadiéndome a medida que avanzaban las páginas.
He acabado de leer el libro, no he entendido casi nada, pero creo que me he reconciliado con la curiosidad y ahora tengo ante mí un arduo camino para intentar llegar a alguna comprensión a partir de esta lista de referencias, un montón de páginas que no se cuántos meses o años tardaré en digerir:
  • Dietz, J. (2026). Building actionable theories: The role of causal constructs. The Leadership Quarterly, 37(1), 101929. https://doi.org/10.1016/j.leaqua.2025.101929
  • Hernan, M. A., & Robins, J. M. (2020). Causal Inference: What If. Chapman & Hall/CRC. https://miguelhernan.org/whatifbook
  • Pearl, J. (2014a). Interpretation and identification of causal mediation. Psychological Methods, 19(4), 459–481. https://doi.org/10.1037/a0036434
  • Pearl, J. (2014b). Reply to commentary by Imai, Keele, Tingley, and Yamamoto concerning causal mediation analysis. Psychological Methods, 19(4), 488–492. https://doi.org/10.1037/met0000022
  • Pearl, J., Glymour, M., & Jewell, N. P. (2016). Causal inference in statistics: A primer (Reprinted with revisions). Wiley.
  • Pearl, J., & Mackenzie, D. (2018). The book of why: The new science of cause and effect (First trade paperback edition). Basic Books. (Bib UPV B 0-16/01514).
  • Tennant, P. W. G., Murray, E. J., Arnold, K. F., Berrie, L., Fox, M. P., Gadd, S. C., Harrison, W. J., Keeble, C., Ranker, L. R., Textor, J., Tomova, G. D., Gilthorpe, M. S., & Ellison, G. T. H. (2021). Use of directed acyclic graphs (DAGs) to identify confounders in applied health research: Review and recommendations. International Journal of Epidemiology, 50(2), 621–632. https://doi.org/10.1093/ije/dyaa213
  • Textor, J., van der Zander, B., Gilthorpe, M. S., Liśkiewicz, M., & Ellison, G. T. (2016). Robust causal inference using directed acyclic graphs: The R package ‘dagitty.’ International Journal of Epidemiology, 45(6), 1887–1894. https://doi.org/10.1093/ije/dyw341
  • VanderWeele, T. J. (2015). Explanation in causal inference: Methods for mediation and interaction. Oxford University Press.
  • VanderWeele, T. J. (2016). Explanation in causal inference: Developments in mediation and interaction. International Journal of Epidemiology, 45(6), 1904–1908. https://doi.org/10.1093/ije/dyw277
 

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La IA en el analisis cualitativo, el significado no se mina

#IAgenerativa #análisiscualitativo

Analizar contenido cualitativo consiste en crear un árbol de códigos y temas, definirlos y organizarlos. Para ello hace falta tener criterio, y el criterio se construye codificando a mano un montón de material, equivocándote y volviendo atrás. ¿Qué le digo a alguien que  va a hacer su primer análisis cualitativo con un LLM al lado desde el minuto uno? La respuesta actual es “que primero aprenda a hacerlo sin”. Pero no sé si eso va a seguir siendo posible (o tendrá sentido) dentro de unos años.

Susanne Friese ha expresado en un post (ver referencia abajo) algo que llevo años comentando. El peligro de usar IA para codificación automática es que un código se acepte porque suene bien, un tema se quede porque se lea bien, y que el apartado de resultados acabe organizándose alrededor de un relato que propuso el modelo, no se sabe muy bien en base a qué, pero que resulta convincente porque está lingüísticamente bien construido.

Es cierto que en algunas aplicaciones se puede hacer “minería de datos”. Si los códigos y sus significados están claramente establecidos, se pueden etiquetar fragmentos que encajen con esos códigos. Es más, se podría tener una métrica de “proximidad” entre el fragmento y cada uno de los códigos.

Eso no resuelve quién decide qué constituye un fragmento (chunk). A veces lo que tiene sentido es una frase, otras es el párrafo entero, y no es sencillo entrenar un algoritmo que haga esto bien de manera universal, aunque se podría entrenar para usos o corpus específicos o con ciertas características. Por ejemplo, si estás etiquetando mensajes de Twitter (X) o Bluesky, donde tienes unos 300 caracteres como máximo, quizás el mensaje entero es “el fragmento”. Pero en textos largos, o no excesivamente bien puntuados (comas, puntos y coma, puntos), puede ser complejo de automatizar.

Si queremos que el análisis que hacemos esté justificado por los datos y por un marco de referencia, no podemos confundirlo con  “esto tiene sentido cuando lo leo” (que es lo que nos puede dar la IA). La trampa es que la IA te devuelve un texto que está (MUY)  bien escrito, casi siempre tiene sentido cuando lo lees, y eso  le da una apariencia de convincente.

En la mayoría de los casos, el significado no está enterrado en la transcripción esperando a que alguien lo extraiga. No se mina. Se construye con las preguntas que te haces o decides no hacerte, con la lente teórica desde la que miras, y con todo lo que te llevaste del contexto y que nunca entró en la grabación o el texto que estás trabajando. El silencio de tres segundos antes de responder. La persona que estaba delante y no dijo nada. El hecho de que la entrevista fuera en el despacho del jefe…

Se atribuye a Miguel Ángel la frase «La escultura ya estaba dentro de la piedra; yo, únicamente, he debido eliminar el mármol que le sobraba». Es una frase ingeniosa (y falsa) y en el análisis cualitativo pasa lo mismo.

Esto no significa que no haya usos donde la IA pueda ayudar. Susanne sugiere que proponga una lectura alternativa de un fragmento, que me señale un patrón que no había visto, y sobre todo, que me busque el pasaje que contradice un tema (que siempre hay uno, y que uno tiende a no encontrar precisamente porque acabas un poco contaminado por los datos). 

Referencia: https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:7488533864592699392

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Depende. ¿De qué depende? De haber hecho la pregunta correcta

#EvidenceBased #InvestigaciónDocente

¿Qué es evidence-based?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. Voy a aprovechar el resumen de un artículo de investigación en educación superior para dar una respuesta que sirva tanto para management en general, como para recursos humanos, como para dirección de operaciones, o para educación superior. Para cualquier campo donde alguien quiera tomar decisiones apoyándose en investigación en lugar de en intuición o moda.

Bernstein, D. A. (2018). Does active learning work? A good question, but not the right one. Scholarship of Teaching and Learning in Psychology, 4(4), 290–307. http://dx.doi.org/10.1037/stl0000124

En los años 50 el debate era “¿funciona la terapia?”, y la pregunta resultó ser inútil, porque la única respuesta posible es “depende”. Con el aprendizaje activo estamos en el mismo sitio: hay estudios que dicen que sí, otros que dicen que más o menos, y otros que no encuentran diferencias con la clase magistral. Bernstein propone que dejemos de preguntarnos si “funciona” y empecemos a preguntar : ¿qué tipo de aprendizaje activo, aplicado cómo, a quién, con qué nivel de intensidad y adherencia, produce qué tipo de resultados y durante cuánto tiempo?

El problema es que responder a ese tipo de preguntas es bastante difícil. Requiere diseños más complejos, muestras diferentes, seguimiento longitudinal, y una definición operativa de “funciona” que no sea la nota del examen de la semana siguiente. No es lo que la mayoría de los papers de docencia hacen (ni los de management).

Pero ese es precisamente el trabajo que debemos hacer: el que responde preguntas que importan de verdad.

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¿Puede una IA hacer inferencia causal en tareas de economía?

Me hubiera gustado hacer esta reflexión sobre una tarea de “management” (gestión), pero no he encontrado material para ello.

El  trabajo que he encontrado compara sistemas de IA con humanos economistas  en una tarea real de inferencia causal aplicada. La pregunta era : estimar el efecto causal de la elegibilidad para DACA sobre la probabilidad de trabajar a tiempo completo entre personas nacidas en México, residentes en Estados Unidos, usando datos de la American Community Survey.

DACA es Deferred Action for Childhood Arrivals: un programa de EE. UU. implementado en 2012 que concedía a ciertas personas inmigrantes indocumentadas que habían llegado al país siendo menores una protección temporal frente a la deportación y autorización temporal de trabajo, siempre que cumplieran varios requisitos de elegibilidad. Entre ellos, el artículo menciona haber llegado antes de los 16 años, haber estado en EE. UU. desde el 15 de junio de 2007, no tener estatus legal a 15 de junio de 2012 y ser menor de 31 años en esa fecha

La comparación se organiza en tres condiciones experimentales, con distintas capacidades de decisión. En la Tarea 1, humanos e IAs reciben la pregunta y los datos brutos, y deben decidir casi todo: cómo construir la muestra, qué restricciones aplicar, cómo definir variables, qué diseño causal usar y qué especificación econométrica estimar. En la Tarea 2, el diseño principal ya viene fijado: deben comparar un grupo tratado de personas de 26 a 30 años con un grupo de control de 31 a 35 años, siguiendo una lógica de diferencias en diferencias antes y después de DACA. Aun así, siguen decidiendo aspectos como limpieza de datos, controles, efectos fijos y errores estándar. En la Tarea 3, además del diseño prescrito, reciben un dataset ya depurado, por lo que el margen de decisión  se concentra sobre todo en la especificación econométrica y la inferencia.

Esto hace que la tarea se parezca bastante a una investigación empírica real: no solo hay que producir una cifra, sino también traducir una pregunta en un diseño, escribir y depurar código, ejecutar análisis, revisar resultados y entregar un informe de replicación. En cada ejecución de IA, además, cada sistema debía generar código, guardar una versión limpia de los datos, documentar decisiones y producir un reporte en formato de paper. Por eso la tarea se parece bastante al tipo de trabajo que haría un doctorando o un investigador aplicado en economía empírica.

La tendencia central de las estimaciones obtenidas por las IAs y por los humanos es bastante parecida. Las medias humanas suelen ser algo más altas, mientras que las medianas de los modelos de IA suelen ser algo más altas. En la Tarea 1 Claude Code Opus 4.6, tiene estimaciones son bastante menores que las de humanos y que las de los dos sistemas Codex.

Cuando el artículo habla de una estimación de 5,3, se refiere al aumento de la probabilidad de trabajar a tiempo completo. Así, una estimación de 5,3 significa que ser elegible para DACA se asocia con un aumento estimado de 5,3 puntos porcentuales en esa probabilidad. Por ejemplo, si sin DACA la probabilidad fuera del 40%, con ese efecto estimado pasaría al 45,3%.

En la Tarea 1, las estimaciones humanas promedio se sitúan en torno a 5,3  y medianas de 3,0 y 2,6. Entre las IAs, GPT-5.4 obtiene una media de 4,3 y una mediana de 4,1; GPT-5.3-Codex, una media y mediana de 3,2; y Claude Opus 4.6 es una excepción, con una media y mediana de solo 0,4. Es decir, produce estimaciones centrales muy cercanas a cero.

El rango de resultados propuestos por humanos es mucho más amplio que en los modelos de IA:

  • Humanos no ponderados: mínimo −4,9 y máximo 66,0.
  • Humanos ponderados: mínimo −4,9 y máximo 66,0.
  • GPT-5.4: mínimo 1,4 y máximo 7,0.
  • GPT-5.3-Codex: mínimo −3,8 y máximo 10,9.
  • Opus 4.6: mínimo −4,3 y máximo 7,2.

En la Tarea 2, los humanos se sitúan en medias de 4,5, con medianas de 3,3. GPT-5.4 da una media de 4,5 y mediana de 4,7; GPT-5.3-Codex, 4,1 y 4,5; y Opus 4.6, 3,8 y 4,9. Aquí el resultado importante no es solo que las cifras sean parecidas, sino que la dispersión baja de forma apreciable en los modelos de IA cuando se les reduce la libertad para elegir el diseño.

En la Tarea 3, con diseño prescrito y datos ya limpiados, la similitud en la zona central sigue siendo alta. Los humanos muestran una media de 4,5, una mediana de 5,0. GPT-5.4 tiene una media de 3,1 y mediana de 5,2; GPT-5.3-Codex, 5,4 y 6,0; y Opus 4.6, 4,8 y 5,8. Proporcionarles un dataset ya depurado no reduce mucho más la dispersión respecto a la Tarea 2.

Este trabajo no permite decir si las estimaciones de la IA son mejores o peores que las humanas en términos de cercanía a una verdad conocida, porque no existe un benchmark  del efecto causal verdadero con el que comparar. Lo que sí muestra es que las estimaciones humanas presentan dispersión mucho más amplia, mientras que la IA, aunque también tiene variabilidad ante diferentes ejecuciones, suele generar distribuciones menos dispersas.

Una menor dispersión no debería interpretarse automáticamente como una señal de mayor calidad. Un procedimiento completamente determinista produciría todavía menos dispersión. La cuestión relevante no es solo cuánto varían los resultados, sino si el proceso analítico captura bien el problema causal, evita sesgos importantes y produce inferencias convincentes. En ese punto, el estudio aporta evidencia indirecta, pero no una validación definitiva.

La segunda parte del artículo intenta medir la calidad, no solo las diferencias en los resultados. Para ello, cada trabajo es evaluado por modelos de IA que actúan como revisores y comparan, dentro de un mismo grupo, cuatro respuestas distintas: una humana y tres generadas por IA (una por cada modelo). La evaluación sigue una plantilla , centrada en aspectos como la construcción de la muestra, la definición de tratamiento y control, la variable de resultado, la especificación econométrica, la plausibilidad de los supuestos de identificación, el uso de covariables y efectos fijos, la robustez, la inferencia y la posible existencia de fallos graves. Además, para cada respuesta, el revisor debe identificar fortalezas, riesgos, correcciones mínimas necesarias y una puntuación final. Es decir, es una valoración relativa de la  metodológica y técnica de cada análisis frente a los demás. El ranking es muy estable entre revisores: primero Codex GPT-5.4, segundo Codex GPT-5.3-Codex, tercero Claude Code Opus 4.6 y cuarto los investigadores humanos. Ese es probablemente el resultado más llamativo del estudio, aunque también el más discutible, porque la evaluación final depende de revisores de IA y no de revisores humanos independientes.

La conclusión general del trabajo es que la IA ya puede realizar una parte del flujo de trabajo de investigación empírica en economía y que, al menos en este entorno, puede escalar la producción de análisis sin una pérdida de calidad media. 

Referencia:

Grundl, S. (n.d.). A Comparison of Agentic AI Systems and Human Economists. Retrieved https://claude-code-economist.com/data/paper.pdf

ACLARACION adicional, para no crear falsas ilusiones:

Lo que yo interpreto (igual estoy siendo demasiado crítico con el estudio) es que, si a un algoritmo le pasas una tarea probabilística para realizar, la hará con menos dispersión que si se la pasas a una persona. Punto.

Si la calidad la mides como “adherencia” a las normas o a la rúbrica establecida, un algoritmo jamás será batido por una persona. Punto.

Este trabajo (en mi opinión) no sirve para decir si un algoritmo es mejor que una persona para esta tarea. Sino si un algoritmo funciona como se espera que funcione un algoritmo. Y la respuesta es que sí.

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AIR Framework: documentar el uso de IA en 5 minutos (y necesitar varias semanas para justificarlo)

Marco AIR para uso responsable de IA: útil pero revelador de nuestras inconsistencias 

 Young, J. (2026). AIR: AI in Research – A framework for transparent and responsible AI use mapped to the research process (Version 1). figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.31268020.v1

Creo que es muy útil para resolver algunas de las dudas que surgen en mis charlas sobre IA generativa en Research.

Con esta tabla, en menos de 5 minutos, puedes informar con transparencia sobre el uso que has hecho de la IA y las verificaciones que has realizado (la última columna) para estar seguro de que lo etiquetado como riesgo moderado no representa ningún “concern” para la validez de tu trabajo.

Intentar justificar que lo etiquetado como riesgo elevado no te afecta podría dar lugar a un artículo por cada una de las casillas de la columna A4.

Y este es el talón de Aquiles de todo esto… si alguien te obliga a demostrar punto por punto que estás exento de riesgos y sesgos, igual necesitas uno o dos años de trabajo para justificar adecuadamente cualquier artículo… incluso los que has escrito completamente “a mano” sin ayuda de ninguna IA generativa.

Es un poco sorprendente el doble rasero que se aplica, no pidiendo ninguna justificación si lo haces tú solito (proyectando todas tus torpezas y sesgos implícitos), y abrumándote con justificaciones si te apoyas en IA generativa. No, si no está prohibido que la uses, pero si dices que la usas, debes invertir una burrada de horas de trabajo para justificar “adecuadamente” que el uso ha sido correcto.

¿Alguien me ha preguntado alguna vez si he usado correctamente SPSS en los artículos que he escrito en los últimos 30 años? ¡Pero si, las veces que intento adjuntar la sintaxis, los revisores me dicen que quite esa información porque les “despista” y hace innecesariamente largo el artículo!

Young, J. (2026). AIR: AI in Research – A framework for transparent and responsible AI use mapped to the research process (Version 1). figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.31268020.v1

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La autocensura del investigador: cómo el sistema de sexenios convierte a investigadores apasionados en burócratas estratégicos

Ya he completado las tareas. Tanto la “obligatoria” de presentar los papeles en ANECA, como la voluntaria de hacer una reflexión personal (Rellenar sexenios de investigación: mi propuesta para transformarlo | Blog de Juan A. Marin-Garcia).

Voy a compartir mi reflexión personal del proceso, si me ha servido para algo y las sensaciones que me han ido provocando las diferentes decisiones que he ido tomando.

Empecemos por algunos hechos:

  • Tengo mucha producción. Me refiero a que tengo más de 7 posibles aportaciones (5 principales más dos sustitutorias). Eso es una ventaja porque me permite elegir. Es, al mismo tiempo, un fastidio porque me obliga a perder el tiempo tomando las decisiones sobre qué descartar. Decisiones que no son sencillas porque, al menos, hay 13 o 14 artículos con claro potencial. Luego hay varios artículos más que claramente no iban a ser candidatos -porque son protocolos y para mí confluyen con una de las aportaciones principales, o son de áreas ajenas al management o siempre fueron “artículos menores” que me interesaba escribir para dar cauce a una idea o para forzarme a aprender algo con rigor-.
  •  Algunas de las circunstancias reductoras de puntuación afectan directamente a varios de mis trabajos.

Y pasemos ahora a mis inferencias, opiniones y percepciones. Para mí, estos son los “takeaways” que me llevo del proceso de reflexión, siendo consciente de que son solo el modo en que veo el asunto y, sin duda, están sesgados.

Algunos de los que yo considero mis mejores trabajos por lo que ha supuesto escribirlos, la contribución que yo creo que tienen en la academia y en la sociedad y que, además, han sido de los más citados (no me creo que las citas indiquen nada, pero supongo que para mucha gente este es un indicador imprescindible), no los puedo poner como meritos porque sería un suicido (directamente me van a poner un cero porque cumplen alguno o varios de los criterios de minoración de puntuaciones). Por ejemplo:

  • Marin-Garcia, J. A., Vidal-Carreras, P. I., & Garcia-Sabater, J. J. (2021). The Role of Value Stream Mapping in Healthcare Services: A Scoping Review. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(3), 951. https://doi.org/10.3390/ijerph18030951

No me apetece jugármela a tener que defender mis méritos en una reclamación, de modo que voy a ser cauto y conservador y elegir como méritos los que creo que van a gustar al panel, no los que yo creo que realmente son mis mejores trabajos. Me he permitido la licencia de ser “irreductible” en una de las sustitutorias, donde he puesto una aportación de investigación sobre aprendizaje. Porque desde el primer sexenio me impuse el compromiso de poner siempre al menos una investigación docente en mis aportaciones:

  • Aznar-Mas, L. E., Atarés Huerta, L., & Marin-Garcia, J. A. (2021). Students have their say: Factors involved in students’ perception on their engineering degree. European Journal of Engineering Education, 46(6), 1007–1025. https://doi.org/10.1080/03043797.2021.1977244).

De las 5 aportaciones principales, yo solo habría mantenido una o dos de ellas (y también habría puesto otra en lugar de una de las sustitutorias). ¿Por qué no lo he hecho? Porque me “he cagado”. Tengo la seguridad de que no lo iban a entender en la comisión y que peligraba el sexenio… que no pasa nada, ya tengo 3 sexenios, y un sexenio son solo 140 euros al mes de extra en la nómina. Es triste, pero me he vendido por 140 euros de mierda (que, además, no me hacen falta para llegar a final de mes, esa enorme suerte tengo).

¿Cuales hubiera puesto yo de no haberme “cagado”? Sin duda, habría puesto al menos dos contribuciones sobre las cosas que hicimos durante la época de COVID, en la que nos volcamos  a dedicar horas y todos nuestros conocimientos para apoyar a los hospitales. A los que nos quisieron como colaboradores, y hasta que nos obligaron a dejar de colaborar con ellos desde las altas esferas (bueno, nunca les hicimos caso y seguimos desde la clandestinidad 😉 ). Gracias a ello, recibimos el premio “Luis Merelo y Más” del Colegio de Ingenieros Industriales de la Comunidad Valenciana. Muchas de las cosas que aprendimos entonces también las pudimos aplicar durante la catástrofe de la Dana del 2024. Como representativo de esta línea hubiera elegido estos dos trabajos:

  • Marin-Garcia, J. A., Garcia-Sabater, J. J. P., Ruiz, A., Maheut, J., & Garcia-Sabater, J. J. P. (2020). Operations Management at the service of health care management: Example of a proposal for action research to plan and schedule health resources in scenarios derived from the COVID-19 outbreak. Journal of Industrial Engineering and Management, 13(2), 213. https://doi.org/10.3926/jiem.3190
  • Redondo, E., Nicoletta, V., Bélanger, V., Garcia-Sabater, J. P., Landa, P., Maheut, J., Marin-Garcia, J. A., & Ruiz, A. (2023). A simulation model for predicting hospital occupancy for Covid-19 using archetype analysis. Healthcare Analytics, 3, 100197. https://doi.org/10.1016/j.health.2023.100197

Además, habría puesto mis artículos sobre guías para la difusión de la ciencia. Sinceramente creo que son de las cosas más útiles e interesantes que he hecho (aunque sea yo el único que piense eso):

  • Marin-Garcia, J. A. (2021). Three-stage publishing to support evidence-based management practice. WPOM-Working Papers on Operations Management, 12(2), 56–95. https://doi.org/10.4995/wpom.11755
  • Marin-Garcia, J. A., & Alfalla-Luque, R. (2021). Teaching experiences based on action research: A guide to publishing in scientific journals. WPOM-Working Papers on Operations Management, 12(1), 42–50. https://doi.org/10.4995/wpom.7243
  • Marin-Garcia, J. A., Garcia-Sabater, J. P., & Maheut, J. (2022). Case report papers guidelines: Recommendations for the reporting of case studies or action research in Business Management. WPOM-Working Papers on Operations Management, 13(2), 108–137. https://doi.org/10.4995/wpom.16244
Sobre investigación docente habría elegido este, porque realmente es el trabajo que más transforma el aprendizaje de 60 futuros directivos-as cada año:
  • Marin-Garcia, J. A., Garcia-Sabater, J. J., Garcia-Sabater, J. P., & Maheut, J. (2020). Protocol: Triple Diamond method for problem solving and design thinking. Rubric validation. WPOM-Working Papers on Operations Management, 11(2), 49–68. https://doi.org/10.4995/wpom.v11i2.14776

También habría incluido alguna aportación representativa de mi línea de investigación en Gestión de Recursos Humanos. Mi solicitud ha quedado demasiado sesgada hacia la Dirección de Operaciones. Por ejemplo habría incluido:

  • Marin-Garcia, J. A., Bonavia, T., & Losilla, J. M. (2020). Changes in the Association between European Workers’ Employment Conditions and Employee Well-being in 2005, 2010 and 2015. Int J Environ Res Public Health, 17(3), 1048. https://doi.org/10.3390/ijerph17031048

Resumiendo, no me he atrevido a dejarme llevar por la interpretación que yo hago de cuál creo que es el espíritu de la norma. He preferido autocensurarme y hacer una solicitud estándar, del montón, doblegando mi espíritu crítico, mi creatividad, y mi compromiso con una pasión para encajar en el estrecho corsé de lo que creo (sin ninguna certeza) que se puntúa en mi campo científico. Esto me deja una profunda desazón y vergüenza. No ha sido una experiencia agradable el tener que pasar por esto. Y me deja preocupado. Si algo que no necesito es capaz de pervertir mi comportamiento, y hacer que me venda y me aleje de mis creencias solo por conseguir una métrica, estamos realmente “jodidos” en la academia.

Si no tuviera la seguridad de que me van a  sobrar aportaciones y que, por lo tanto, puedo dedicarme a investigar lo que creo, en conciencia, que es lo que debo investigar, habría tenido una enorme presión por dejar de hacer las cosas en las que creo, para dedicar mi escaso tiempo solo a las cosas que me van a puntuar. Por suerte, yo abordo todo lo que hago como un proyecto de publicación de artículos, lo que me genera un volumen alto de opciones y permite que, cosas que sé desde el principio que jamás serán puntuables, puedan tener su oportunidad de existir y ser encontradas por potenciales lectores.

Mientras escribo esta entrada, me ha llegado al mi bandeja de entrada este anuncio de publicación de artículo:

  • Baruch, Y., & Budhwar, P. (n.d.). Impact and management studies: Why making practical impact is not a core academic expectation. European Management Review. https://doi.org/10.1111/emre.70051
Ha sido providencial porque aborda muchas de las cosas que yo he estado pensando estas dos últimas semanas. Os dejo algunos apuntes a modo de trailer:
 
El artículo alerta sobre la creciente presión gubernamental para que la investigación demuestre un impacto práctico inmediato, lo que está erosionando la función fundamental de las universidades. Esta exigencia representa una ruptura con el modelo de universidad basado en la autonomía para la búsqueda libre del conocimiento.

El problema es tanto conceptual como metodológico. Por un lado, la naturaleza misma del trabajo académico en ciencias sociales genera impacto de forma indirecta y diferida: los académicos transforman la sociedad a través de sus estudiantes y del conocimiento que estos llevan al mundo profesional, un proceso cuyo valor se manifiesta a largo plazo. Por otro lado, la medición del impacto carece de criterios válidos y fiables, siendo prácticamente imposible establecer una relación causal directa entre una investigación específica y cambios sociales u organizacionales concretos.

Los autores no rechazan el valor del impacto práctico, sino su imposición como criterio central de evaluación académica. La creación de conocimiento, el rigor intelectual y la libertad académica deben constituir el “imperativo” de la universidad, mientras que la aplicación práctica inmediata puede ser un resultado deseable pero no una obligación. Invertir esta prioridad, convirtiendo el impacto como motor principal de la actividad académica, supone desviar recursos intelectuales de la generación de conocimiento original hacia la demostración de utilidad inmediata, comprometiendo así la esencia misma de la institución universitaria.

 
Universidad de Cádiz: Sexenios 2025 – Área de Biblioteca

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Rellenar sexenios de investigación: mi propuesta para transformarlo

Este año me toca presentar la solicitud para el sexenio de investigación. La experiencia de las tres veces anteriores fue frustrante, no por el resultado (conseguí el informe favorable directo en las tres ocasiones), sino por la sensación de pérdida de tiempo en una actividad que no añadía absolutamente nada de valor (ni a mí ni a la sociedad).

Ahora voy a intentar que sea diferente; no sé si lo conseguiré, porque los sistemas pensados para “certificar” la calidad, y no para “promover” la calidad, no ayudan demasiado y tienen una pasmosa capacidad para convertir las tareas en “No Valor Añadido, No Evitable”.

¿Qué es lo que me planteo?  Aprovechar que voy a hacer una mirada retrospectiva a mis publicaciones y reflexionar sobre el impacto social, la contribución al progreso del conocimiento y el impacto científico para decidir qué cosas tengo que cambiar en el futuro.

El principal problema que anticipo es que los indicadores que tendré disponibles no me darán ninguna información relevante para tomar decisiones.

Por ejemplo, aunque se me hubiera ocurrido etiquetar con la TAG #sexeniosjamgupv2025 todas las entradas que he hecho en las diferentes redes sociales, ¿para qué me sirve ver el número de “likes” en linkedin, Facebook, X o Bluesky? ¿Realmente me dice algo sobre cómo mejorar el tipo de investigación que hago?

Supongo que podría decir algo parecido de las citas, ¿que no me citen (o que me citen) significa que realmente no (si) se han leído mi trabajo?

Y si no me sirven los indicadores disponibles, ¿cómo puedo tomar decisiones basadas en evidencia y no usar autoengaños para justificarme ante mí mismo?

Pues este tipo de cosas son las que quiero darles algunas vueltas las próximas semanas. Si no aclaro nada, esta edición de la solicitud de sexenios habrá sido, una vez más, una pérdida de tiempo. Si saco alguna conclusión, tendré que agradecer a ANECA por obligarme a invertir mi tiempo en preparar una solicitud que ha desencadenado un proceso beneficioso.

https://guiasbib.upo.es/convocatoria_sexenios/portada

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Homonimia y sinonimia, los dos males de la ciencia del management que impide a la IA dar resultado útiles

(contenido creado a finales de 2025, no sé lo bien o mal que envejecerá este post)

Con frecuencia, mis colegas investigadores me preguntan sobre qué plataforma de IA les recomiendo que pueda dar buenas respuestas a preguntas científicas/profesionales. Me ponen por ejemplo que los profesionales de medicina usan cosas como OpenEvidence ; Search – Consensus: AI Search Engine for Research ; Elicit: AI for scientific research

Mi opinión en estos momentos, basada en los experimentos que llevo haciendo desde hace un par de años (experimentos informales, no del todo sistemáticos, y sobre todo centrados en los temas o asuntos que me interesan a mí en mi día a día como investigador, docente y consultor), es que no hay nada en nuestro campo que aporte resultados “decentes” (que sean útiles, ciertos o que no tengan un sesgo tremendo en la respuesta).

Tanto OpenEvidence como Consensus, Elicit y similares solo aciertan (cuando aciertan) con literatura de ciencias de la salud.

Los motivos son claros para mí. Primero el modo que esas comunidades difunden su ciencia:

    • El tipo de artículos e investigaciones que hacen
    • Lo específicos que son al emplear términos y la estricta nomenclatura que usan (nunca emplean el término “dolor de cabeza”, usan, por ejemplo, cefalea tensional, neuralgia o migraña…, y cada uno es diferente de los otros)
    • El consenso en la reutilización de instrumentos de medida que se han demostrado válidos y fiables
    • y la tradición en “medicina basada en evidencia” que tienen (que igual es el origen de todo lo anterior)

Eso les permite que la IA pueda sacar resultados interesantes.

Además, aunque ya más tangencialmente, el conjunto de documentos con el que se ha entrenado el modelo (que claramente está sesgado a esas ciencias, porque entiendo que es donde más negocio pueden hacer los que venden esas plataformas).

Sin embargo, en el caótico mundo de la investigación en Management, donde cada uno pone el nombre que le da la gana a las “cosas” y midiéndolo cada vez de una forma distinta, el resultado es que una misma palabra significa cosas distintas en distintos artículos (homonimia) y, al mismo tiempo, las mismas cosas se nombran con palabras completamente diferentes (sinonimia).

No sé si resolviendo esto resolveríamos completamente el problema, pero habríamos dado un paso de gigantes para poder hacer una extracción sistemática a gran escala del enorme conocimiento que se ha ido generando en el área y que, de momento, está enmarañado.

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DECIDE – Design and Evaluation of Collaborative Intervention for Decision Enhancement

Extended Title: Action research on designing materials, protocol, and feasibility of a complex intervention to foster critical thinking and apply the triple diamond framework in group decision-making.

This project aims to enhance students’ critical thinking and decision-making skills by developing, testing, and refining a structured group decision-making framework called the triple diamond. It focuses on identifying misconceptions that hinder students’ use of this framework and improving pedagogical interventions through active, collaborative learning and evidence-based methodologies.

  • Project scope and participants: The innovation will be implemented across multiple courses in engineering, logistics, and business master’s programs, involving diverse student groups facing recurring difficulties in applying structured decision-making methods.
  • Problem identification: Students consistently rely on intuitive rather than structured approaches in group decisions, struggling to apply the triple diamond framework despite repeated instruction and practice. This issue is persistent and mirrors challenges observed in professional settings.
  • Theoretical foundations: The project integrates concepts of misconceptions, knowledge elicitation, threshold concepts, and decoding the discipline to reveal and address barriers to expert-like thinking in decision processes. It emphasizes the reorganization of knowledge fragments rather than the mere replacement of incorrect ideas.  
  • Learning objectives: Students will learn to manage group decision processes using the triple diamond, define tasks and prioritization criteria explicitly, analyze innovation competencies, and develop reasoned, evidence-based reports, all enhancing critical thinking skills.
  • Methodology: The project employs active and collaborative learning through structured three-hour classroom dynamics complemented by autonomous preparatory work. It incorporates innovative visual case representations, reflective learning journals, and think-aloud protocols to elicit student thinking and identify misconceptions.
  • Expected outcomes: These include identifying common misconceptions, adapting and developing rubrics for assessment, quantifying students’ valuation of innovation competencies, improving decision quality and reducing cognitive biases, and evaluating the impact of different case presentation formats on engagement and critical thinking.
  • Work plan and tools: The two-year plan details tasks such as material development, rubric adaptation, protocol design, experimental validation, and dissemination through academic articles and conferences. Project management uses O365 tools with regular team meetings and quality control processes.
  • Evaluation strategy: Evaluation includes measuring the number and categorization of misconceptions, rubric validation, analysis of student preferences and clusters, transferability assessments, pre-post intervention comparisons, and engagement metrics using established models. Data collection involves think-aloud sessions, forum analyses, and observations.
  • Impact and dissemination: The project aims to improve teaching and learning by making decision-making processes transparent and evidence-based, enabling transfer across disciplines and formats, including MOOCs. Results will be shared via conferences, indexed publications, online platforms, and social media, ensuring broad accessibility and adoption.

#PI-DECIDE

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Significativo, pero no relevante

Esta es mi conclusión, contraría a la de las personas que han escrito este artículo. Para mí, 0.4 puntos de diferencia en una escala de 1 a 7 sobre algo complicado de medir y con mucha subjetividad, me parece que es más bien lo contrario, un nivel de acuerdo excepcional.
Tsirkas, K., Chytiri, A. P., & Bouranta, N. (2020). The gap in soft skills perceptions: A dyadic analysis. Education and Training, 62(4), 357–377. https://doi.org/10.1108/ET-03-2019-0060 

Luego hay un “temita” que normalmente me desespera un poco y es el de los gráficos falsos (si, vale no son falsos, pero están trucados). Este radar chart es un ejemplo clarísimo. El truco es que no pones el principio y el final de los ejes del gráfico en el nivel mínimo y máximo de la escala respectivamente (que sería un 1 y un 7). Sino que el centro lo pones en un valor arbitrario, por ejemplo, el 4, y el tope de la escala lo pones en 6,5 (otro valor arbitrario). De modo que cada “curva de nivel” ya no representa un punto sino, quizás, 0,2 puntos y entonces las diferencias visuales quedan magnificadas. Por supuesto, si no pones los números el impacto es mayor. Aunque los pongas, el truco sigue funcionando porque el espacio visual impacta más que el hacer una resta entre 5.76 y 5.29 (por ejemplo, para trabajo en equipo).
Si queréis engañar o confundir a la audiencia es la mejor forma de hacerlo, pocas personas se darán cuenta del truco y el impacto es ¡Wohw, vaya diferencia más brutal!

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