- ¿Qué están aprendiendo ahora?
- ¿Qué deberían dejar de aprender porque no es útil?
- ¿Qué cosas nuevas deberían empezar a aprender porque las necesitarán para ser buenas profesionales?
Caso de uso:
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I will be presenting this research at the upcoming XVII International Workshop ACEDEDOT – OMTECH 2026, taking place in Almería, Spain, from March 12-14, 2026:
This communication presents an autoethnographic reflection. Building on four fundamental premises about the function of Spanish public universities and the established mechanisms of human learning, the author documents his personal journey from initial uncertainty to the design of a systematic work plan. The study focuses on understanding the current scientific consensus on how learning is consolidated in the brain and exploring the possibilities of generative AI to enhance this process in the university context. Drawing on the work of Héctor Ruiz Martín, a work plan is designed that combines recommendations from educational neuroscience with the Feynman method and the EPLEDRE model, including spaced reading, creation of sketchnote-type graphic schemes from memory, and public communication of the knowledge constructed. The communication shares the first graphic schemes developed and reflects on the author’s dual position as university teacher and administrator, facing both his own methodological uncertainties and institutional expectations for strategic guidance. It questions the “collective panic” surrounding the emergence of generative AI in universities and the pressure to make quick decisions without sufficient reflection. It proposes replacing reactive urgency with a deliberate process of calm, evidence-based reflection and pilot experimentation, recognizing that in contexts of accelerated change, it is preferable to miss some “trains” rather than make biased decisions under collective amygdala hijacking
Keywords: Learning; autoethnography; generative artificial intelligence; university learning; educational neuroscience; teaching transformation
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Mis “take away” de la lectura de esta entrada de blog de Ethan Mollick:
He tenido que rebuscar un poco para clarificar los conceptos de skill y agent, este es mi resumen:


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En unas jornadas en noviembre 2025 se me ocurrió preguntar si conocían el significado de algunos términos que, para mí, son básicos sobre IA generativa (si no sabes lo que significan dudo mucho que puedas entender cómo funciona y mucho menos pilotarla adecuadamente)
Asistieron unas 50 personas, todas ellas profesoras de universidad, en diferentes titulaciones y departamentos y con diferente trayectoria académica – desde jóvenes recién entradas a catedráticas -, y con cierta sensibilización y práctica como usuarias de Inteligencia Artificial Generativa (no creo que se pudieran considerar “novatas” o que acabaran de descubrir qué es esto de la IAgen).
Y estos son los resultados:

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El otro día me enteré de que hay empresas que subcontratan por completo sus memorias de sostenibilidad a consultoras externas. Y no me refiero a buscar apoyo técnico o asesoramiento, sino a delegar absolutamente todo el proceso. Esto me hizo reflexionar sobre un patrón que ya he visto repetirse con mucha frecuencia.
La lógica inicial es aparentemente sólida: cuando surge una nueva normativa que obliga a elaborar memorias sobre cualquier tema relevante (sostenibilidad, igualdad, transparencia, gestión de títulaciones, etc.), la idea detrás de la normativa es estimular la reflexión. El ejercicio de analizar qué hacemos, por qué lo hacemos y cómo podríamos hacerlo mejor debería ser una oportunidad de crecimiento y mejora continua. Sin embargo, cuando estas normativas llegan impuestas desde arriba, muchas organizaciones no las perciben como una oportunidad, sino como una carga burocrática, algo que etiquetan como No-Valor-Añadido-No-Evitable.
¿Cómo funciona la cadena de la externalización? Pues la verdad es que con un proceso bastante absurdo: la empresa contrata a una consultora (o un becario-a) para que busque los datos (o los invente, da igual), elabore un análisis con esos datos y redacte una memoria que cumpla con todos los requisitos legales. El objetivo no es aprender ni mejorar, sino simplemente evitar problemas regulatorios. La empresa que contrata ni siquiera lee el documento final.
Ahora estas consultoras (o estos becarios) están delegando todo el proceso (o toda la parte que pueden) a herramientas de inteligencia artificial generativa. El resultado es una farsa perfectamente orquestada: la empresa presenta memorias impecables, con una calidad de redacción como jamás había conseguido y un número impresionante de páginas. Los organismos auditores están satisfechos porque reciben más memorias que nunca, creyendo que están cumpliendo su misión de velar por la mejora en su área de responsabilidad.
Sin embargo, en todo este proceso no hay ni una sola neurona dedicada a pensar realmente en cómo mejorar o dónde pueden estar los problemas. La rueda sigue girando, pero ahora con muchas más personas implicadas, más gasto de energía y más dinero invertido en una actividad que ha perdido completamente su propósito original.
Mi Estrategia Personal
Frente a este panorama, he decidido adoptar una estrategia diferente. Voy a centrarme en encontrar usos para la IA generativa que me ayuden a aprender, a crecer intelectualmente y a explorar territorios que antes estaban fuera de mi alcance. Aprovecharé que la IA aún es relativamente barata porque las empresas necesitan nuestros datos para seguir entrenando sus modelos. Cuando se me acabe este chollo tecnológico, volveré tranquilamente a leer libros (o, dependiendo de la edad a la que me pille, a jugar a la petanca).
Si, además, consigo contagiar a alguien más para que use estas herramientas de manera inteligente, genial. Si no lo logro, tampoco me agobia. Lo importante es que yo voy a aprovechar esta oportunidad mientras dure.
Todo esto me recuerda a las clases de educación física en el colegio. A mí me encantaba dar vueltas al campo porque disfrutaba haciendo ejercicio. Algunos compañeros se escondían detrás de un árbol y aparecían solo en la última vuelta para que el profesor los viera llegar. Yo me lo pasaba muy bien corriendo, ellos se lo pasaban muy bien escondiéndose. Cada uno disfrutaba de la opción que había elegido. Nunca me importó que otros se escondieran (es más, me dejaban la pista más libre para correr a mi ritmo). Me habría fastidiado tener que esconderme y perder el tiempo en lugar de dar tres vueltas más al campo, pero nadie me impidió correr. Ahora creo que la situación es similar: puedo elegir cómo relacionarme con estas nuevas herramientas, independientemente de lo que hagan los demás.
Vivimos en una época en la que es fácil dejarse arrastrar por la corriente del mínimo esfuerzo y la externalización de todo lo que requiere pensamiento crítico. Pero también tenemos la oportunidad de usar estas mismas herramientas que otros emplean para evitar pensar, precisamente para pensar mejor y llegar más lejos. La elección, al final, es nuestra.
El problema no está en la tecnología en sí, sino en cómo decidimos relacionarnos con ella. Podemos usarla como una muleta para evitar el esfuerzo intelectual o como una palanca para amplificar nuestras capacidades de reflexión y aprendizaje. Yo tengo claro qué opción elijo.
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En mis asignaturas, he definido una política para el uso de IA generativa y la comparto por si puede servir de referencia a otros colegas.
No me interesa valorar qué son capaces de hacer mis estudiantes como usuarios de IA generativa, sino fomentar que aprendan de verdad los contenidos o desarrollen actitudes o habilidades. Por eso, animo a emplear IA cuando les ayude a aprender, y desaconsejo su uso cuando se convierta en un atajo que impida el desarrollo de competencias.
En cada actividad especifico si se puede usar IA y en qué medida. Además, invito a los estudiantes a preguntar si tienen dudas. Esto evita ambigüedades y les ayuda a comprender el sentido pedagógico de cada decisión.
Adicionalmente he adaptado el modo en que entrego puntos por las tareas realizadas. Con el nuevo sistema pretendo desincentivar el juego absurdo de estar calificando un texto escrito por una IA e intentar dar feedback/feedforward a mis estudiantes basados en una quimera. Combino tareas observables en clase (evaluación continua (0-10)) con reflexiones personales que no aportan valor si se hacen con IA (evaluación dicotómica (hecho/no hecho)). El objetivo es que una reflexión breve y auténtica del estudiante tenga más valor pedagógico que una exposición extensa generada artificialmente


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En una de mis charlas sobre uso de IA generativa para personal investigador salió el tema de cuanta Agua/energía consume el uso de IA generativa. Se comentó que alguien había leído que eran como varios litros de agua por cada imagen generada. A mí eso me pareció desorbitado, pero no tenía ninguna cifra o información que aportar. Se me ocurrían varias formas de estimarlo, aunque fuese de manera muy aproximada. Algunas de ellas eran por el método de “reducción al absurdo”, en otras llegué a barajar la posibilidad de montarme un modelo en local y medir el consumo…
Pero gracias a este post de Ethan Mollick (Mass Intelligence – by Ethan Mollick – One Useful Thing) tengo unas estimaciones que me parecen más razonables y contrastadas.
The marginal energy used by a standard prompt from a modern LLM in 2025 is relatively established at this point, from both independent tests and official announcements. It is roughly 0.0003 kWh, the same energy use as 8-10 seconds of streaming Netflix or the equivalent of a Google search in 2008 (interestingly, image creation seems to use a similar amount of energy as a text prompt)1. How much water these models use per prompt is less clear but ranges from a few drops to a fifth of a shot glass (.25mL to 5mL+), depending on the definitions of water use (here is the low water argument and the high water argument).
[…]
It does not take into account the energy needed to train AI models, which is a one-time process that is very energy intensive. We do not know how much energy is used to create a modern model, but it was estimated that training GPT-4 took a little above 500,000 kWh, about 18 hours of a Boeing 737 in flight.
Mass Intelligence – by Ethan Mollick – One Useful Thing
An example of what I consider a misleading article about AI and the environment
Cloud Carbon Footprint – An open source tool to measure and analyze cloud carbon emissions
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Pensar sin muletas: la importancia del conocimiento ‘inútil’ en un mundo automatizado
He estado escuchando este podcast que os resumo más abajo y la idea que me ha venido a la cabeza (no me preguntéis por qué, son cosas de asociaciones de ideas que van a su bola) es;
Aunque en la vida profesional casi todo el mundo usa calculadoras (u hojas de cálculo), considero muy conveniente aprender “calculo mental” en el colegio y ser solvente con operaciones básicas. No es solo que “amueble” el cerebro. Creo que es esencial para tener algo a lo que siempre me he referido como “idea de la dimensión” y para otras muchas cosas más que son útiles en la vida.
Del mismo modo, no me cabe la menor duda de que en la vida profesional todo el mundo usará IA generativa. Pero considero muy conveniente aprender conocimientos y a hacer cosas que la IA generativa haga incluso mejor que los humanos… no para competir por resultados o eficiencia, simplemente para poder pensar.
ChatGPT llegó a los espacios educativos en noviembre de 2022 sin invitación institucional. A diferencia de otras tecnologías educativas que las escuelas adoptan planificadamente, la IA generativa “se coló” directamente en manos de los estudiantes a través de sus dispositivos personales.
Uso de IA para tareas de manera generalizada, creando:
Existe una gran diferencia entre las declaraciones optimistas de los desarrolladores de IA y la experiencia caótica que viven realmente educadores y estudiantes.

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Mi modelo de aprendizaje fluctúa entre EPLEDRE (denostado por Ahrens (2020) y muchos promotores de 2ndbrain) y zettlekasten/2ndbrain. En ambos casos, todas las etapas del proceso se pueden hacer íntegramente con IAgen, incluso se pueden hacer muy bien (quizás sin diferencias en resultado respecto a un humano o superando a un humano -por supuesto son imbatibles en tiempo, lo que a un humano le puede costar meses o años, lo tienes en minutos con IAgen-. Pero no aprendo lo mismo consumiendo que creando.
Cuando trabajo manualmente, cada fragmento de información debe ser leído varias veces. Una cuando los subrayo, otra cuando lo posiciono en el diagrama de afinidad, otra cuando lo codifico y otra cuando lo tengo agrupado por códigos para escritura productiva. Estos 3-4 impactos (como mínimo) hacen que recuerde las cosa (o al menos aumente la probabilidad de que las recuerde), también me dan 4 oportunidades para conectar esa información con ideas, preguntas o intereses. Si tengo métodos abreviados que me automatizan alguno de estos 4 pasos, ahorro tiempo, pero seguramente perderé aprendizaje (o aprenderé de otra forma que no se si será igual de profunda o más superficial).
Se me ha ocurrido (no se si con acierto o no), que cuando uso IAgen, estoy haciendo un aprendizaje que podría parecerse a la observación, mientras que si lo hago manualmente es “learning by doing”. Esto me da la oportunidad de intuir que puede pasar en mi aprendizaje aprovechando el conocimiento científico que ya existe sobre estos dos tipos de aprendizaje.
El aprendizaje basado en la práctica (learning by doing) y el aprendizaje por observación (observational learning) se han demostrado efectivos para mejorar el aprendizaje. Pero es posible que no se manifiesten los mismos resultados de aprendizaje, o no con la misma intensidad, con uno y otro. Mientras que “aprender haciendo” permite un aprendizaje experiencial profundo y un desarrollo de habilidades prácticas, “aprender observando” puede centrarse más en la cognición y la asimilación de información a través de la reflexión y el pensamiento crítico.
Estos métodos activan diferentes sistemas cognitivos. Cuando simplemente observamos a alguien hacer algo, nuestro cerebro activa principalmente las neuronas espejo (ubicadas en áreas frontales y parietales) y las zonas visuales, que nos permiten entender lo que vemos pero sin comprometer completamente nuestros sistemas de control. Sin embargo, cuando ejecutamos esas mismas acciones, la cosa es diferente. Para movimientos físicos se activan intensamente la corteza motora (que controla nuestros músculos), el cerebelo (que coordina los movimientos) y los ganglios basales (que automatizan secuencias), además de áreas sensoriales que procesan el tacto y la posición de nuestro cuerpo. Cuando intentamos una accion mental como resolver problemas, la ejecución activa dispara mucho más intensamente la corteza prefrontal (nuestra “zona ejecutiva” que planifica y toma decisiones), áreas de memoria de trabajo en regiones parietales, y el cíngulo anterior (que monitoriza errores y conflictos) que se podría asociar al procesamiento metacognitivo.
Además, durante la observación, la activación cerebral tiende a ser más bilateral y distribuida. Es decir, genera un procesamiento mas general. , mientras que la ejecución fuerza al cerebro a comprometer recursos especializados de cada hemisferio, creando representaciones más específicas y lateralizadas que son más eficientes pero también más especializadas para tipos particulares de tareas.
Un ejemplo, en deporte puedes aprender o interiorizar tácticas o esquemas de juego a partir de visionado de vídeos. Sus ventajas son indudables (hace viable ejercicios que no podrían hacerse en directo por falta de recursos o por condiciones meteorológicas u otras variables de contexto; no agota físicamente, de modo que puedes repetir sesiones sin sobrecargar musculatura; da un punto de vista que es difícil de lograr en el campo; permite parar, pausar, comentar y repetir mucho más flexible que en el campo…). Sin embargo, el impacto en tu forma física es nulo cuando ves un partido y la mejoras cuando juegas uno. De modo que no se aprende lo mismo consumiendo que haciendo.

Ahrens, S. (2020). El método zettelkasten [How to Take Smart Notes: One Simple Technique to Boost Writing, Learning and Thinking].
Anderson, J. R. (1982). Acquisition of cognitive skill. Psychological Review, 89(4), 369–406. https://doi.org/10.1037/0033-295X.89.4.369
Reyes, E., Blanco, R. M. F., Doroon, D. R., Limana, J. L., & Torcende, A. M. (2021). Feynman Technique as a Heutagogical Learning Strategy for Independent and Remote Learning. Recoletos Multidisciplinary Research Journal, 9(2), 1–13. https://doi.org/10.32871/rmrj2109.02.06
“Evolucionando el modelo de lectura comprensiva” Weblog entry. Blog de Juan A. Marin-Garcia. ROGLE-Universidad Politécnica de Valencia. Date posted: 20240818 [Date accessed: 20250814]. © 2025 by Marin-Garcia, J.A. is licensed under CC BY-NC-SA 4.0
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Esta es una de esas preguntas que no tienen una única respuesta. Depende de qué sea para ti “aprender” y depende de cómo uses la IA generativa (si la usas de modo congruente con tu concepción de qué es aprendizaje). Por ello, lo importante no es la respuesta que demos, sino el proceso de reflexión que nos lleve a construir, destruir o reconstruir nuestras creencias educativas y a fijar nuestra posición sobre para qué queremos usar la IA generativa, en qué áreas y cómo. A la segunda parte le dedicaré una entrada futura.
Ahora me quiero centrar en saber qué es eso que llamamos aprendizaje de personas adultas en el contexto de la universidad: qué características tiene y cómo se aprende. A partir de ahí, preguntarme: si aprender es esto, ¿qué usos de la IA generativa me permiten aprender y cuáles lo entorpecen?
Dado que existen múltiples formas de entender qué significa aprender en la universidad, he decidido centrarme en tres marcos teóricos específicos. Voy a asumir que tres libros (de Biggs, Ausubel y Ruiz) tienen razón en sus planteamientos y explorar hacia dónde me llevan sus ideas.
He elegido estos tres autores porque los dos primeros son “clásicos” reconocidos en el campo educativo, mientras que el tercero aporta una perspectiva contemporánea. Es posible que entre estos enfoques no haya acuerdo completo, en cuyo caso desarrollaré líneas paralelas de razonamiento. También es posible que alguno (o todos) planteen ideas que posteriormente se demuestren incorrectas. Aun así, considero que este ejercicio es valioso porque me permitirá explorar las implicaciones prácticas de diferentes concepciones del aprendizaje. Si algún día descubro marcos teóricos más correctos, repetiré este proceso de reflexión y comprobaré si me lleva a las mismas conclusiones o a diferentes.
La tarea, que me llevará varios meses, consistirá en leer y analizar el modelo de aprendizaje que plantea cada autor, relacionándolo con el impacto de los posibles usos de la IA generativa en contextos universitarios.
¿Cómo conceptualizas tú el aprendizaje universitario? ¿Crees que la reflexión sobre nuestras creencias educativas debería preceder siempre a la adopción de nuevas tecnologías?
Referencias:
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