Marin-Garcia, J. A.; Conci, G. (2013). Validación de un cuestionario para medir el grado de uso de las prácticas de alta implicación de los trabajadores. Intangible Capital, Vol. 9, nº. 3, pp. 854-882.
http://www.intangiblecapital.org/index.php/ic/article/view/417/371
Abstract:
Objeto: Se definen los constructos y se validan escalas para medir el grado de
desplegué de las prácticas de alta implicación de los operarios. El objetivo final es
proponer un modelo de medida de las prácticas de alta implicación que asegure la
invarianza configuracional de las tres muestras y supere las pruebas de validez
convergente y discriminante.
Diseño/metodología/enfoque: Se usará un modelo factorial confirmatorio con datos
de España (N1=105) y Estados Unidos (N2=212, N3= 145), comprobando si la
agrupación de ítems en las categorías propuestas en los modelos teóricos se ajusta al
conjunto de datos obtenidos.
Aportaciones y resultados: Se ha comprobado que un sólo constructo que agrupe
todas las prácticas de alta implicación no es un modelo adecuado y que el modelo
reflectivo de escalas de formación y comunicación han superado las pruebas para ser
validado, mientras que las escalas de participación y remuneración no han podido ser
validadas desde un punto de vista reflectivo y quizás deban ser tratadas como un
modelo formativo.
Originalidad / Valor añadido: Extendemos la investigación precedente comprobando
el modelo reflectivo factorial de segundo orden usado en multitud de estudios previos
sin haber sido informada su validación.
El miércoles 11 de Septiembre de 2013 (de 10:30 a 12:20) daré una Charla en el marco de la Escuela Latino-Iberoamericana de Verano en Investigación Operativa ELAVIO 2013 (http://elavio2013.blogs.upv.es/programa/)
El titulo y contenido de la charla lo podéis ver a continuación. Puesto que me gustaría personalizar los contenidos para ajustarlos a los intereses de los asistentes, os invito a añadir vuestras preguntas sobre el tema como comentarios a esta entrada. De este modo, podre incorporar vuestras inquietudes a los contenidos que expondré.
Scientific publication for dummies. A critical vision of indexed citations.
JUAN A. MARIN-GARCÍA
“Decía Bernardo de Chartres que somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos que ellos, no por alguna distinción física nuestra, sino porque somos levantados por su gran altura”. Si queremos hacer avanzar la ciencia, necesitamos comunicar y debatir nuestros resultados para ir construyendo, entre todos, el conocimiento científico. En esta charla me gustaría compartir con vosotros como entiendo el sistema de publicaciones científicas, dónde localizar revistas afines a vuestros temas y cómo seleccionarlas (en base a su comité científico, la calidad de sus revisiones o el impacto en vuestro curriculum a partir de diversos indices de impacto), también me gustaría personalizar la charla para dar respuesta a vuestras dudas concretas sobre el proceso editorial o recomendaciones que puedo haceros desde mi rol como editor de WPOM o revisor para diferentes revistas de impacto.
Cuando estás trabajando con PPT es frustante cuando quieres cambiar el idioma de bastantes diapositivas.
Si no has tomado la precaución de fijar el idioma predeterminado al principio (o si importas diapositivas en diferentes idiomas), luego hay que ir uno a uno por cada elemento de texto para cambiar el idioma con el que hace la corrección ortográfica (cambias el del título de una diapo, luego en cada bloque de texto de esa diapo y pasas a la siguiente… un infierno).
Hay gente que ofrece macros o plugins en la web para hacer el cambio de idioma en TODOs los objetos texto.
Pero también hay un truco sencillo (sirve solo para el texto de las diapos, no sirve para el texto de notas de orador). Ir a vista esquema, seleccionar el texto a modificar y elegir el nuevo idioma para ese texto.
Si se quiere que las nuevas diapos mantengan el idioma no hay otra opción que hacerlo como predeterminado o volver a usar este truco para las diapos de idiomas diferentes
Quizás deberíamos empezar respondiendo a una pregunta más general ¿por qué publicar los resultados de investigación?
En lugar de dar una respuesta a esta pregunta, me gustaría que dedicaras 2-3 minutos a poner todas las posibles razones por las que sería conveniente publicar (luego, si quieres, puede incluso ordenarlas de mayor a menor importancia para ti):
…
En segundo lugar, deberíamos responder a esta pregunta ¿qué es la investigación docente? . Seguramente habrá muchas respuestas diferentes, yo voy a daros la mía:
La investigación docente es INVESTIGACIÓN. Por lo tanto, usa el mismo protocolo que cualquier otro tipo de investigación sea cuál sea el fenómeno que se investigue: hay que definir una pregunta de investigación y justificar que es pertinente e importante, que responderla aporta una contribución a académicos y profesionales; hay que recopilar el saber previo y resumirlo; hay que elegir los métodos más adecuados para la pregunta formulada y los objetivos concretos de la investigación; hay que recoger “datos” y analizarlos y discutirlos para acabar sacando unas conclusiones.
Lo único que la diferencia de otras investigaciones es que su pegunta de investigación está relacionada con la docencia o el aprendizaje. Por lo tanto, es el objeto y no el “método” lo que define la investigación docente. Por otra parte, la investigación docente se puede concretar para dar respuesta a cuestiones relacionadas con el aprendizaje o la docencia de diferentes disciplinas, por lo que su contribución es importante (y seguramente esencial) para los investigadores de esas áreas, sean áreas de Química, Biología, Derecho, Organización de Empresas, Ingeniería o la que sea). De hecho, las más prestigiosas asociaciones científicas tienen divisiones especializadas en investigar cómo se aprender la disciplina. Por otra parte, no debemos olvidar que, en el contexto científico español, una parte importante de la investigación la realizan personas que son, al mismo tiempo, investigadores y docentes. Por ello, la investigación docente nos ayuda a dar respuesta a problemas con los que nos enfrentamos todos los días para logar ser unos profesionales y unas instituciones más eficientes.
Otra pregunta que quiero contestar es ¿por qué publicar mis investigaciones docentes? ¿no será esa una tarea sólo de pedagogos? En mi opinión, cualquier persona que es responsable de que otros aprendan (da lo mismo que los que aprendan sean doctorandos, alumnos de universidad o personal técnico de las empresas), debería investigar sobre la mejor forma de fomentar aprendizaje y publicar sus resultados.
Para mi, publicar (cualquier investigación, docente o no) es importante porque:
Me ayuda a ser más sistemático (resumiendo el saber previo, recogiendo e interpretando los datos) y ser más riguroso, de modo que acabo tomando mejores decisiones docentes y soy mejor profesional de la docencia.
Me permite convertir en “urgente” cosas que son importantes (si no me fijo plazos y objetivos de publicación, las cosas se me van quedando para “cuando tenga tiempo” y eso no ocurre jamás y no mejoro mi capacitación como profesional al servicio de la Universidad española).
Me ahorra tiempo a mi y ahorra tiempo a otros, porque intercambiamos resultados y evitamos tropezar en los mismos errores o podemos aprovechar mejor los aciertos de otras personas.
Me permite debatir mis conclusiones y contrastar si son tan ciertas como suponía. También me permite generalizar (o no) los resultados al compararlos con las publicaciones similares en otros contextos.
Y debería servir para mejorar mi curriculum como investigador. Por un lado, me ayuda a depurar métodos y a conocer nuevas técnicas que enriquecen mi capacidad para abordar problemas cada vez más complejos en mi área “natural” de investigación, que es la Organización de Empresas. Gracias a las exigencias de la investigación docente tengo que aprender técnicas que luego aplico en investigaciones de otros campos, creando una fertilización cruzada muy interesante. Por otro lado, salvo que alguien se empeñe en ponerle “orejeras” a la Ciencia, la publicación de resultados de investigación en revistas de prestigio, sea del área que sea, es un mérito indiscutible para un investigador. De hecho, cuanto más diferentes son las “conversaciones científicas” en las que se participa, más mérito se debería considerar pues obliga a dominar marcos teóricos, métodos y enfoques diferentes. Esta polivalencia y versatilidad es un recurso complejo, escaso y valioso; las personas que lo poseen deberían ser premiados (y no penalizados) por ello.
En el fondo, los motivos para publicar e revistas científicas mis resultados de investigación docente, no son diferentes de los motivos que me impulsan a publicar mi investigación en “Organización de Empresas”, porque tal como comentaba en la segunda pregunta de esta entrada, el proceso para hacer investigación es el mismo e igual de riguroso, lo que cambia sólo es el objeto de las preguntas que se intentan responder.
Por último me quedaría una pregunta por tratar ¿dónde publicar la investigación docente?
Los congresos son una buena forma de empezar a elaborar el “borrador” de la comunicación, pero deberíamos apuntar a publicar en revistas académicas registradas en bases de datos de búsqueda (Scopus, EBSCO, ABI y Web Of knowledge). El motivo principal es que las actas de congreso no suelen estar accesibles ni indexadas, de modo que nuestra investigación no beneficiará apenas a nadie, porque, aún encontrando el título y resumen, casi nunca podrán acceder a nuestro texto completo, salvo que hayan asistido al congreso (y guarden las copias de las actas). Además con el tema de congresos empieza a haber un movimiento de crear cutre-congresos que no aportan nada científicamente a los participantes. Para detectar estos congreso-fiascos, os recomendaría que mirarais la asociación científica y el comité científico que organiza el congreso (si no hay una asociación científica reconocida detrás del congreso, o en su defecto, un comité plagado de expertos reconocidos, yo no me apuntaría).
Sobre las revistas, lo principal es el comité editorial. Si las personas que están detrás de la revista son reconocidos expertos en la disciplina que quieres publicar, es un buen indicador de la seriedad. Os recomendaría evitar mandar vuestros artículos a revistas donde el editor es un profesional “no científico” y que no pertenece a una institución universitaria o científica (sobre todo, si os piden 400-600 euros por publicaros los artículos. Que hay mucha editorial no científica que se dedica a intentar publicar ciencia como si se tratara de “libros de bolsillo”. Para mí eso es dar gato por libre. Adicionalmente, cumplir criterios latindex o similares o estar en alguno de los buscadores habituales (Scopus, EBSCO, ABI y Web Of knowledge), puede ser otro índice de calidad pero nunca eliminaría el primer filtro de quién forma parte del comité editorial y que peso científico tienen esas personas.
Asumiendo que optáis por una revista científica de verdad (no las falso-científicas que se anuncian por mail “spameando” con las listas de direcciones que capturan de las actas de congresos u otros métodos de dudosa legitimidad). Las opciones creo que se resumen en tres categorías:
Un año y tres meses después de que formulara la pregunta original y tras varios reales Decretos, unos cuántos borradores de Ley y varias normas internas de mi universidad publicadas, tengo una respuesta más concreta a la pregunta ¿Cuántas horas de trabajo de profesor debería representar 1 crédito ECTS?
Con todos los datos recogidos, hago un nuevo supuesto:
Un PDI (personal docente e investigador), a tiempo completo en la UPV, tiene que impartir 34 crd de docencia (ECTS) por contrato. Pero si investigas (sexenio vivo y otros indices de actividad investigadora) se reconoce esa actividad como descarga docente… de forma similar a como se hace en gestión. Si investigas mucho puedes llegar a tener un máximo de 16 créditos de encargo docente (es decir un 40-50% del tiempo es investigación y el resto docencia -si haces gestión, se descarga de docencia también). Estas cifras coinciden bastante con el primer supuesto que formulé en su día. No iba tan desencaminado. Lo que cambia ahora es el módulo para calcular la equivaencia de ECTS y horas.
Las 1.725 horas al año (dedicación a tiempo completo) equivalen a 34 crd. Por lo tanto 1 ECTS equivale a 50.7 horas de trabajo del profesor/investigador. Por ejemplo, una asignatura donde se impartan 5 créditos de “POD”, puede consumir 250 horas EN TOTAL (planificación, preparar materiales, impartir, evaluar, reuniones de coordinación, poner actas, revisiones, etc). Es decir, hay tiempo para hacer bien las cosas invirtiendo el tiempo necesario para desarrollar materiales, atender a los alumnos, evaluarles formativamente etc.
Quizás ahora la pregunta sea, ¿cuánta investigación de calidad se puede hacer dedicando 811 horas de trabajo al año a investigar? Por concretar esa pregunta con los “indices de moda” (limitados, pero sencillos de calcular), ¿cuántos JCRs de cuartil 1 ó 2 se pueden hacer al año en ese tiempo? Personalmente, no creo que sean más de 1 al año -o como el chiste, uno o ninguno-.
Habría que considerarlo para que las comisiones correspondientes de sexenio y acreditación “no se suban a la parra” y fuercen a los docentes (porque somos docentes en las Universidades Españolas) a abandonar parte de sus obligaciones para cumplir con unos criterios que, de otra manera, son imposibles de cumplir.
“Hace muchos años vivía un catedrático de universidad español que era comedido en todo excepto en una cosa: se preocupaba mucho por la excelencia en la investigación. Gracias a sus méritos, perseverancia y su prodigiosa inteligencia consiguió ser nombrado ministro de investigación. Un día escuchó a dos investigadores extranjeros, que estaban haciendo una estancia en su universidad, decir que habían construido el mejor baremo para evaluar la calidad de investigación que se pudiera imaginar. Eran los hermanos Guido y Luigi Farabutto, que acumulaban más de 100 trabajos publicados en las revistas de primer cuartil del famoso JCR (y su índice h era superior a 60). Este baremo, añadieron, tenía la especial capacidad de dar cero puntos a cualquier estúpido o incapaz para su cargo en una institución universitaria. Por supuesto, no había baremo alguno sino que los pícaros producían números arbitrarios, eso sí, si alguien introducía en la aplicación alguna publicación cuya pregunta de investigación estuviera relacionada con la docencia,se le asignaba una elevada puntuación negativa a ese trabajo.
Sintiéndose algo nervioso acerca de si él mismo sería capaz de salir bien parado o no con el baremo, el ministro de investigación envió primero a dos de sus hombres de confianza a ser sometidos a la evaluación. Evidentemente, ninguno de los dos introdujo méritos relacionados con investigación docente (pues no los tenían) y, puesto que la aplicación les otorgó unos números altos comenzaron a alabarla. Toda la comunidad académica empezó a oír hablar del fabuloso baremo y estaba deseando comprobar su puntuación, pero sobre todo, si tenían más puntos que sus vecinos. Los investigadores más prestigiosos de la disciplina sacaron elevadas puntuaciones, en parte por azar y en parte porque ninguno de ellos había publicado jamás artículos de investigación docente. Pronto la aplicación fue ganando popularidad.
Los hermanos Farabutto ayudaron al ministro a parametrizar la aplicación informática y el propio ministro obtuvo la mayor puntuación de España (tras seguir los consejos de los hermanos Farabutto y no introducir unos cuántos artículos sobre investigación docente que el catedrático había publicado en revistas como Academy of Management Learning & Education, Journal of Management Education, Intangible Capital, Journal of Engineering Education, Cuadernos de Economía y Dirección de Empresas, entre otras).
Toda la comunidad científica alabó enfáticamente el baremo, y empezaron a esconder sus investigaciones docentes, temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta y les obligaran a introducirlas en la aplicación. Así pasaron muchos, mucho años.
De vez en cuando algún estúpido reclamaba «¡Pero si la investigación docente es investigación!… Sin embargo, sus palabras se perdían entre risitas despectivas por parte de una mayoría autocomplacida con sus elevados índices de prestigio académico (infinitamente mayores que los de los osados reclamantes)…”
Por supuesto, en mi texto, se podría sustituir el concepto “investigación docente” por “investigación con metodología cualitativa” o por “Investigación haciendo replicación de estudios” o incluso “publicar en más campos de los que yo [evaluador] soy capaz de dominar” o “investigación en temas que, unas pocas personas y contra toda lógica, deciden que no son propias del área, sin que haya ningún documento que manifieste, explícitamente, dónde están las fronteras consensuadas por la comunidad científica del área (en el caso de que, de verdad, sea posible acotar fronteras sin matar la investigación transversal y multidisciplinar) ” y seguiría teniendo la misma vigencia.
No sé cómo acabará este cuento. En la ficción se acaba descubriendo el “pastel” y se rectifica y se aprende la lección. Pero es bien sabido que la realidad muchas veces supera a la ficción.
“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.
” Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a por mi,
no había nadie más que pudiera protestar” Martin Niemoeller (pastor protestante, 1892-1984). Erróneamente atribuida a Bertolt Brecht.
Por desgracia no sé aún la respuesta, pero os comparto un vídeo que puede ayudar a pensar algunas causas y si este es el formato de diseño de productos/servicios que queremos… Si no le es, tendremos que pensar alternativas constructivas (que no va a ser fácil 😉 )
Hace poco recibí un interesante correo de un alumno que estudia segundo curso del GIOI (Graduado en Ingeniería de Organización Industrial). Me ha parecido muy estimulante su reflexión y quiero compartir con vosotros las ideas que me surgen a modo de respuesta a su inquietud (que creo que será compartida por muchos alumnos, quizás algún profesor y, probablemente, algún empresario)
Empiezo plasmando su inquietud (con algunos retoque mínimos, incluyendo vínculos o matizando algunos datos) y luego elaboraré mi respuesta.
Llevo ya un tiempo debatiendo junto con algunos de mis compañeros, ¿a dónde va a parar esta carrera? Como ya he dicho, estoy a mitad del segundo cuatrimestre de segundo curso (con todas las anteriores asignaturas aprobadas); por tanto, podría decir que ya he cursado la mitad (más de un tercio) de créditos de la carrera.Mi duda viene en referencia a las salidas laborales que, en principio, nos ofrece este grado. Sinceramente, impresiona leer la descripción del grado en la página de la UPV, concretamente, el apartado “¿En qué trabajarás?”, además de su presentación por parte de Jose Pedro García, asegurando que ésta era una de las carreras con mejores salidas laborales que se estaba ofertando en Valencia. Pero tras dos cursos de organización industrial (22 asignaturas) no paro de preguntarme ¿Quién estaría dispuesto a pagarme por lo que me están enseñando aquí?. Me da la sensación de que nos enseñan un montón de cosas distintas pero sin llegar a concretar en ninguna, temas vistos por encima. De la parte industrial estudiamos situaciones tan simples e ideales como imposibles (no somos GITI). Mientras que por la parte de organización, únicamente hemos tenido asignaturas como empresa, FOE, estudio del trabajo o DSPL que ciertamente, son las que más me interesan, pero se quedan en simples introducciones y para ser el elemento diferenciador con GITI, muy pobre en cuanto a cantidad. Sé que aún quedan dos cursos (y medio) más por delante, pero realmente creo que en los dos que ya llevo en esta escuela, lo único que puedo decir que haya conseguido es facilidad con los números.
Te mando este correo porque he leído tu blog, he visto que te preocupas e intentas orientar a los alumnos y me gustaría conocer tu punto de vista sobre la pregunta que no paro de plantearme: ¿Quién estaría dispuesto a pagarme por lo que me están enseñando en GIOI?
En mi opinión debería haber mucha gente dispuesta a pagar por lo que se debe poder aprender en GIOI. Según el plan de estudios, el GIOI forma en teorías, técnicas y herramientas para analizar, modelar, diseñar, implantar y mejorar productos, servicios y procesos; aplicando herramientas de gestión de operaciones para lograr el menor plazo o coste y la mayor productividad, calidad, fiabilidad y eficiencia. Para ello, valorarán prioridades estratégicas, indicadores clave, recursos, la tecnología disponible, la responsabilidad social corporativa, los beneficios y los costes esperados; haciendo los cálculos, planes, programas, simulaciones etc. que sean necesarios, y liderando a las personas que participen en el proceso.
También podeís ser emprendedores y no depender de que alguien pague por lo que aportáis, sino crear una empresa y contratar a gente que os ayude a ofrecer un producto o un servicio.
Es cierto que es difícil ver el “producto final” en los primeros cursos. Podría haber sido de otra forma, pero el diseño curricular ha sido por asignaturas parceladas y eso hace que la relación entre ellas, a veces, no se vea. Este es uno de los problemas de no usar otro tipo de estructura. Pero, hasta donde yo conozco, sólo hay una universidad española que tiene un centro (la Escuela Politecnica Superior de Castelldefels -UPC-) con aprendizaje cooperativo basado en proyectos (en cada curso los alumnos abordan un proyecto de modo que tienen que aprender y utilizar los contenidos de diferentes asignaturas para poder completarlo). Y en el resto del mundo, muy pocos centros ofrecen algo parecido (el origen son los estudios de medicina en la Mc Master University en Canada).
En el punto donde estás (2º de la carrera), sólo has cursado asignaturas comunes a la Rama Industrial. Por lo tanto, no te diferencias apenas de ningún alumno que esté estudiando una Ingeniería de la rama Industrial. Las asignaturas específicas de tu grado se empiezan a estudiar en 3º. Eso es algo que viene del diseño de los planes de estudio (que, a su vez, venían “copiando” cosas del pasado). “Tradicionalmente” siempre se ha pensado que era mejor meter las asignaturas Básicas y Comunes de la Rama Industrial en los primeros cursos y dejar para el final las Tecnologías Específicas del Grado. Desde luego, es mejor para la organización docente de las aulas y profesores de la Escuela… pero es de dudosa sensatez desde el punto de vista de motivación del alumno, que tarda tres años en tropezarse con algo que se parece a lo que soñaba cuando eligió el título. En cualquier caso, es responsabilidad nuestra (de los profesores) el poder transmitir a los alumnos las conexiones entre las asignaturas Básicas/Comunes que impartimos, con el perfil profesional del Graduado que estamos ayudando a formar.
En mi opinión si una asignatura es Básica o Común de la Rama Industrial, es porque trata de contenidos esenciales que el graduado debe dominar para poder ejercer adecuadamente su profesión el día de mañana… si no, no serían asignaturas Básicas/Comunes.
Puesto que el GIOI es un grado de la rama industrial, las tecnologías industriales son una base imprescindible para formarte como profesional, lo mismo que la química, las matemática, la estadística o la física. Conocer reacciones químicas y polímeros es importante, porque es posible que trabajes en una empresa que aplique recubrimientos a piezas de diferentes materiales o que use plástico inyectado como fuente de materia prima (¿cómo afecta la temperatura de aplicación, reactivos, etc. a las propiedades finales de vuestro producto?). Debéis saber de electrónica porque vuestras máquinas tendrán (o tendréis que añadirles) PLCs para automatizar tareas (por ejemplo la captura de datos en tiempo real). La mecánica es importante para inventaros “tuneo” de máquinas o líneas para el SMED o para hacer puestos de trabajo más ergonómicos. Las matemáticas discretas son esenciales porque los algoritmos de optimización o programación parten de operaciones con matrices, vectores, determinantes o sumatorios. Si vuestra empresa hace mecanizados, deberéis saber el efecto que tiene el modificar los parámetros de velocidad de máquina en la calidad o productividad… y así con prácticamente todas las asignaturas de los primeros años de carrera porque la tecnología se compra (y tenéis que entender qué parámetros dar, comparar o discutir con el comercial técnico de vuestros proveedores) o se hace a medida en vuestras planta (adaptando la tecnología estándar a vuestras necesidades).
Es posible que muchos de vosotros acabéis/empecéis trabajando en una empresa del sector de servicios. En este caso, las tecnologías más importantes serán tecnologias de “organización” y no tanto “industriales. Sin embargo, también estaréis rodeados de tecnología e instalaciones industriales (sea informática, energética o de cualquier otro tipo) y la forma en que la gestionéis afectará claramente a vuestros costes. Sin duda, en un hospital, hotel, banco, consultoría, etc., es muy probable que puedas mejorar el servicio que proporcionas si conoces las tecnologías que te permiten ser más eficiente o ser más eficiente a tu cliente.
Para finalizar quiero compartir este vídeo que me mostró una amiga, me parece que va en la línea de cosas que he comentado en este mensaje… y, en cualquier caso, lo considero un vídeo interesante por si mismo ¿te atreves a soñar?