Por qué la estrategia de IA de tu universidad ya está obsoleta (y lo seguirá estando)

Cuando la tecnología avanza en meses y la institución en años

Llevo como 3 años teniendo la intuición de que el modo en que “la gente” aborda el asunto de la IA gen en la universidad no me convence (los tipos de controles que plantean, los enfoques subyacentes, que son prácticamente reactivos, etc.). No sabía hacer explícito por qué me chirriaba tanto, simplemente tenía el síndrome del niño de “El traje nuevo del emperador” del cuento de H.C. Andersen. Hasta hoy. Gracias a este post de Ethan Mollick se me ha encendido la bombillita de por qué no me cuadra.
Si pienso en mi universidad como una organización (de las leeeeeentas en reaccionar), donde los cambios requieren muchos meses (o años). No solo porque es pública… es que, sobre todo, es muy grande (trabajan unas 5.000 personas e influyen en los órganos de gobierno los representantes de 35.000), y tiene una cultura débil, o mejor dicho, muchas culturas fuertes incompatibles entre sí, desarrolladas en silos. Entonces, una tecnología que avanza en ciclos de muy pocos meses liberando capacidades nuevas (y casi inimaginables unos meses o semanas antes), que impactan considerablemente en la función y objetivos de la organización, nos lleva a la cuestión clave a la que apunta Ethan y que también le he escuchado a David Roldán Martínez:
La pregunta relevante no es “cuáles son las capacidades de los modelos”, sino quién (o quiénes) en la organización tiene la autoridad y la capacidad para revisar, establecer e implementar las medidas de protección (o de aprovechamiento de la oportunidad) cada 4 o 5 meses.
Me da la sensación (igual me equivoco) que la gente que conozco está anclada en la primera pregunta. Quizás porque la respuesta a la segunda pregunta es desgraciadamente obvia: NADIE.

Tres años siendo el niño del cuento (y por fin sé por qué)
 
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