Del primer borrador a la causa raíz: qué suele fallar en un diagrama de 5 porqués

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El primer error está antes de cualquier porqué. Si un efecto está mal definido, por ejemplo “Tenemos problemas de calidad”, no permite trabajar a nadie. El efecto tiene que poder medirse (qué defecto, en qué línea, cuánto, desde cuándo), porque todo el diagrama se va a contrastar contra él.

En la primera ronda casi siempre salen etiquetas vagas: “molde viejo”, “material malo”. Suenan a causa, pero no se pueden comprobar. La corrección consiste en bajar a la máquina o a los datos y reescribir el posit con algo verificable, lo que se ha visto o lo que dice la ficha técnica. Un posit que no se puede confirmar o descartar no sirve para seguir preguntando.

Con el culpable pasa algo parecido. “Operarios descuidados” o “el técnico no lo conectó” aparecen, y a veces muy abajo, cuando el grupo ya creía haber superado esa fase. Hay una prueba sencilla: si cambiando a la persona el problema seguiría ahí, la causa no es la persona. Se reescribe como conducta observable o como fallo del sistema (la tarea no tiene responsable, nadie enseña otra forma de reaccionar).

Algunas ideas son ciertas, pero responden a otra pregunta. “No se revisan las piezas” explica por qué el defecto llega al cliente, no por qué se produce. No se tira: se deja en espera de decisión, porque merece su propio análisis. Mezclarla con el resto contamina el diagrama. Los posits genéricos que solapan con otra rama (“falta mantenimiento”) se retiran sin más, y lo que tuvieran de cierto acaba saliendo más abajo con palabras concretas.

El error más frecuente, y el más difícil de ver, está en las flechas. Un posit puede estar bien escrito y colgar del sitio equivocado. Ocurre de dos maneras. La primera es poner como hermanas dos causas que en realidad son padre e hijo: subir la presión no está al lado de “presión alta”, la explica, y por eso tiene que bajar un nivel. La segunda es agrupar por tema en lugar de por causalidad. La secadora se pone bajo “material” porque todo lo del material parece ir junto, pero no explica que la fluidez varíe entre lotes. Explica el material húmedo, que está en otra rama y dos niveles más abajo. Cuando se descubre esto, el diagrama no se corrige añadiendo, se corrige moviendo cosas.

También faltan eslabones. Pasar de “el plan cuenta horas, no ciclos” a “desgaste en el molde” parece razonable hasta que se lee despacio: contar horas no desgasta nada. Falta el paso intermedio (el molde supera los ciclos previstos sin revisión), y al intercalarlo todo lo que cuelga debajo baja un nivel.

La herramienta para detectar tanto las flechas mal puestas como los huecos es leer cada rama en voz alta, de abajo arriba, uniendo los posits con “por tanto”. Si alguna frase chirría, ahí hay un problema.

Otro error es pararse demasiado pronto, en la causa técnica: la resistencia de la secadora está rota. Eso se arregla cambiando la resistencia, y la próxima avería volverá a pasar inadvertida. Se sigue preguntando hasta llegar a algo que depende de cómo está organizado el trabajo (las averías de equipos auxiliares no entran en el sistema de gestión de mantenimiento) y que admite una acción concreta con responsable. Ahí se para, y no antes. Por eso hacen falta cinco o seis niveles en las ramas largas, mientras que otras se cierran en tres. No hay que igualarlas.

Personalmente prefiero el formato en gota (“tear drop”) al diagrama de espina de pescado o de Ishikawa, y buena parte de los comentarios anteriores explican por qué. La espina de pescado arranca con categorías fijas (máquina, método, material, mano de obra, medio, medición) y eso empuja justo a agrupar por tema. La secadora acabaría en la espina de “máquina” o en la de “material”, y la relación con el material húmedo, que es lo que importa, quedaría escondida. La categoría “mano de obra” es además una invitación a apuntar culpables. En la gota no hay cajones previos: cada posit cuelga del posit al que explica, y la estructura sale de las relaciones causales, no de una clasificación.

La otra razón es la profundidad. Las espinas de pescado suelen quedarse anchas y planas, con muchas causas en el primer o segundo nivel y pocas cadenas que bajen de ahí, en parte porque en las espinas pequeñas no cabe casi nada. En la gota los niveles se ven: se nota de un vistazo qué rama se ha quedado corta, y el espacio crece hacia abajo justo donde aparecen más causas. Con posits, mover una idea de nivel o cambiarla de flecha es cuestión de segundos, y la lectura de abajo arriba con “por tanto” funciona porque cada cadena es una línea continua. No descarto las categorías del Ishikawa. Cuando un grupo se bloquea en la primera ronda, repasarlas ayuda a que salgan ideas. Las uso como lista de comprobación, no como estructura del diagrama.

Todo esto solo se ve si se acepta que el diagrama no se dibuja de una vez. Lo que sale en la primera media hora es un borrador, y la forma de gota aparece después de reescribir, mover y quitar posits varias veces.

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