Herramientas on-line para crear gráficos o diagramas

Os enlazo esta entrada de blog (http://www.pcwebtips.com/2012/10/paginas-crear-driagramas-graficos-online.html: 12 Mejores Herramientas Para Crear Diagramas Online) que me parece útil.

Quizás el título es un poco pretencioso y la explicación no es muy elegante. Pero recoge 12 herramientas que pueden ser interesantes en un momento dado. Las versiones de pago de todas estas herramientas son bastante buenas (no valoro si caras  o baratas). Pero, en general, las  versiones gratuitas pueden quedarse demasiado cortas si las quieres usar para cosas complejas o si lo que buscas es algo donde puedan participar varios autores (normalmente esto es lo que más recortan las versiones gratuitas).

Falta un análisis para ver cuáles de estas herramientas en su versión libre son tan limitadas que no aportan nada. Yo he probado LucidChart y lo que dan gratis no me sirve para nada. También he probado Mindmeister y la versión gratis es muy buena (salvo que tengas que colaborar con más de una personas o quieras mantener más de 5 documentos ).

Por último no he encontrado ninguna aplicación que ofrezca símbolos de VSM de manera gratuita. Visio los tiene pero sólo es gratis durante un mes.

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una reflexión sobre las faltas de ortografía en la universidad

En primer lugar quiero resaltar que lo que voy a comentar a continuación es una excepción y no la norma. Que sea un caso real y que me haya pasado hacer dos días, no significa que sea frecuente… quizás por ser tan inusual me escandaliza tanto.

Recibí un correo de un alumno de GITI (un estudiante universitario, de ingeniería, que ha entrado en una carrera con una nota de corte elevada y que ha aprobado varias asignaturas de primero). Por supuesto, no diré su nombre. Pero él, si me lee, sabrá quien es.

Aún teniendo en cuenta de que se trata de un correo electrónico y no de un informe o una respuesta a un examen, que las tildes están en desuso y que, a veces, cuando escribimos rápido, hay ciertas teclas que se pulsan cuando se querían pulsar otras… Resulta que son tantas y tan graves las faltas cometidas, y tan distantes las teclas en QWERTY, que dudo mucho que este atentado ortográfico sea causado por un “simple despiste”.

Esto es lo que yo leí (copiado y pegado tal cual):

Buenos dias Juan Antonio. Soy un alumno que el año passado estava en giti y este año me he passado a gioi. Hasta dia de hoy no me havian convalidado los creditos y yo estava acudiendo de oyente a asignaturas de segundo mas las dos que tenia de primero, pero resulta que hoy me han dicho que a las que asistia no me podia matricular y me han oferido matricularme a foe, pero he preguntado a mis compañeros y me han dicho que han realizado ja varias actividades. Mi pregunta es si me matriculara podria entregar todas estas actividades?
Perdón por las molestias, pero esque estoy bastante perdido y no se que hacer.

Lo que le he aconsejado al alumno es que cuidara (mucho) la ortografía. Le he recordado que puede escribir en cualquiera de los idiomas oficiales de la Comunidad Valenciana, pero debe escribir correctamente en el que haya elegido. Le he añadido un 😉 para intentar suavizar la corrección (pero casi me arrepiento de haberlo hecho, pues esta corrección no debería ser suavizada en absoluto).

Sin embargo, me queda esta inquietud.  ¿Cómo es posible que un alumno pueda haber llegado a segundo curso de una titulación universitaria escribiendo así? O si preferís ¿vamos a hacer algo para que casos como este no se repitan y este alumno, caso de llegar a ser Ingeniero, se haya preocupado por escribir dignamente, y lo haga, antes de que lo lancemos al mercado laboral?

Yo, de entrada voy a implantar una nueva norma en la corrección de mis exámenes (de aplicación el próximo curso para poder advertir a mis alumnos con antelación). Voy a limitar el numero de faltas de ortografía que toleraré en los exámenes o trabajos escritos. Aún no se si pondré un límite por hoja o un límite por párrafo y, caso de ser superado, dejaré sin calificar el ejercicio y lo trasladaré a la jefatura de estudios de mi centro para que decidan qué hacer.

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Mi primer día en serio con R statistical package

Tras varios años tonteando con la posibilidad, hoy es el primer día que me tomo en serio aprender a usar R (http://en.wikipedia.org/wiki/R_%28programming_language%29).  ¿Por qué empezar con R si dicen que es complicado familiarizarse con él y yo me manejo muy bien con las sintaxis de SPSS y EQS?

Hay varios motivos. En primer lugar, no se trata de migrar a R. Probablemente seguiré con SPSS y EQS para mi trabajo científico. Sin embargo necesito un software libre para poder usar en los cursos de formación que imparto (que no obligue a los alumnos a pagar una licencia cara si quieren aplicar en el futuro lo que aprendan) y, sobre todo, para que mis alumnos de grado, cuando vayan a trabajar a las empresas (que jamás tendrán licencia de programas como SPSS o EQS), puedan seguir usando la estadística como apoyo para sus decisiones. Además, es probable que tenga que usar este soft con mis alumnos de doctorado (por los mismos motivos). El día que eso pase supongo que se habrá iniciado un proceso de migración en el que R se convierta en el programa básico para mi trabajo. De momento sólo opta a ser el acompañante minoritario.

Os dejo un enlace donde hacen una breve introducción al programa:

http://www.highstat.com/BGRCourse/Sections11TO14V2.swf

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¿se puede sentir pasión por la docencia hoy, en los tiempos que corren?

Me voy a permitir copiar un texto completo de Javier Marias que me gusta releer de cuando en cuando para recordarme porqué trabajo en lo que trabajo. Lo considero un clásico, pues han pasado ya 13 años desde que se escribió y no me parece que haya pasado de moda (ni creo que pase de moda nunca).

—————–Texto original en:

http://www.javiermarias.es/PAGINASDEVARIOS/CarmenGarciadelDiestro.html—–

Ya he hablado aquí de doña Carmen García del Diestro o más bien la señorita Cuqui, mi profesora de literatura en el colegio “Estudio” de Madrid. Hoy nonagenaria, me ha pedido unas líneas para el discurso que pronunciará en la reunión de fin de curso del profesorado actual. Le he escrito mejor una carta, y me voy a permitir resumirla porque acaso sea un homenaje no sólo a ella, sino a toda una generación de enseñantes, y porque quizá algún párrafo pueda aplicarse a cualquier profesión.

“Es esta una época en la que los docentes gozan cada vez de menor libertad, apabullados por normas, controles y pedanterías. Y así, se les permite siempre menos el uso de la imaginación y más les son impuestos el mimetismo y la uniformidad. Habrá quienes se sientan felices por ello. En todo oficio hay y ha habido gente rutinaria y perezosa, que prefiere saber a qué atenerse, no ya a diario, sino en su entera vida. Gente que sólo busca su seguridad y jamás aventura; reiteración y no riesgo; cómodas cortapisas y reglas que descarten el traicionero entusiasmo con que a veces se acometían las tareas en el pasado.

Quizá he errado el tiempo verbal, ojalá. El número va menguando, pero aún quedan personas que sí afrontan con imaginación y entusiasmo su trabajo cotidiano, y aun su vida entera que no quieren conocer ni vislumbrar así, entera, de antemano. Personas que recibirán las sorpresas con gusto, aun sí no son muy buenas, antes que sentirse programadas hasta la eternidad. Tengo para mí que ese entusiasmo -que a menudo flaquea, cómo no- y esa imaginación -basta una modesta, un grano de sal- son especialmente necesarios en la enseñanza. No ayudan los tiempos, que poco alientan y recompensan a los docentes, en lo político, lo económico y lo social. Pero aun así, el primer precepto de un profesor para consigo mismo ha de ser: YO ME DIVERTIRÉ. Eso creo, y esa fue mi divisa durante los pocos años en que, como un impostor accidental, di clases en Oxford, en Massachusetts, en Madrid. Y si algo me consta es que, si me divertía yo, los alumnos se divertían también. Se intrigaban, se preguntaban, se paraban a pensar, esperaban que al final de la hora -como en un relato- se produjera una revelación, una deducción, una conclusión no insignificante; la respuesta a un enigma, o, lo que es lo mismo, el logro de un conocimiento. Poco importaba que al sonar la campana nada de eso tuviera lugar; lo importante era su espera, su confianza en ello, su atención al proceso de la transmisión de un problema o un saber. La existencia y visión fugaz del espejismo. Creo que eso es lo fundamental: enseñar a pensar, a interesarse, a intrigarse, y eso puede conseguirse hasta con la más árida o menos práctica materia, con las matemáticas y con el latín. Pero creo también que eso sólo puede lograrse con la diversión -y por tanto con la alegría, por momentánea que sea, aunque sólo dure la duración de una clase- del que conduce ese pensamiento, ese interés, esa intriga.

Usted, desde luego, y muchos otros profesores y sobre todo profesoras de “Estudio”, fueron quienes me convencieron de lo que ahora afirmo. Fueron magistrales en todo eso, y no me crea tan ingenuo para no saber, al cabo del tiempo, que para muchos de ustedes enseñar en un colegio significaría al principio abandonar aspiraciones en teoría más altas, o la resignación y la renuncia, bajo una dictadura que se dedicaba a arrancar de cuajo las ilusiones y esperanzas de muchos españoles. No, no creo que todos ustedes tuvieran eso ya antiguo, vocación. Seguro que muchos no. Y los hubo, sin duda, que se encararían con aquellos alumnos como quien arrastra una penitencia. Y sin embargo en la mayoría, y por supuesto en usted, señorita Cuqui, se impuso sobre cualesquiera reveses, sinsabores o abandonos el deseo vehemente de su propia diversión. Y así, fueron imaginativos y alegres, arriesgados y sorprendidos, irónicos y en general risueños. Una suerte para nosotros, desde luego para mí. Y sé por eso que un mundo en el que tras una mesa o ante una pizarra no hubiera ya profesores como los que vi y escuché a lo largo de tantos años, sería mucho más triste, menos atractivo y más bobo que el que me tocó descubrir. Y como los maestros y profesores, estén considerados como lo estén hoy, lo que hacen más que ninguna otra cosa -más incluso que transmitir saber- es configurar personas, su tarea sigue siendo una de las más importantes en cualquier lugar. Así que por el bien de todos, confío en que jamás falten docentes con ese lema y que sigan el ejemplo que usted nos dio: YO ME DIVERTIRÉ. “

Que tenga muy feliz y divertida reunión.

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(También podría recomendaros una escena al principio de la película “lugares comunes” de Adolfo Aristarain, 2002 http://www.filmaffinity.com/es/film225948.html.  http://youtu.be/EIGch65ayJ0)

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Pensamiento lateral: ejemplo de escape por medio de exageraciones

El pensamiento lateral es, junto con el pensamiento paralelo, una forma de espolear nuestra creatividad a la hora de resolver problemas o aprovechar oportunidades.

Normalmente, el pensamiento lateral se compone de dos procesos: escape y movimiento. Cada uno de ellos tiene asociadas algunas técnicas para llevarlos a cabo.

En el caso de “escape”, lo que pretendemos es salir del “surco mental” en el que estamos empantanados. El “movimiento”, debería aprovechar que hemos salido del surco y nos permite desplazarnos a otros surcos, que confiamos que puedan ser fértiles en ideas. Es decir, el “escape” nos prepara para el “movimiento”. El resultado del movimiento, unas veces son ideas y otras son “surcos estériles”. Porque, en creatividad, nadie te garantiza que siempre tengas ideas geniales… se trata de tener herramientas que hagan más frecuente la aparición de ideas creativas o más probable el tener éxito, pero nunca nos lo garantizarán 100%.

El listado de técnicas de escape se puede resumir (más o menos) en estas:

•Negar lo obvio
•Inversión o distorsión del orden (tiempo, espacio…) de lo natural
•Exageraciones (Pero verdaderas exageraciones)
•Expresión de deseos
•Provocación aleatoria
Cuando imparto talleres sobre creatividad o resolución de problemas en grupo, suele costarme bastante explicar la aplicación  de las exageraciones como técnica de escape. Normalmente mis alumnos tienden a hacer exageraciones tan modestas que apenas alcanzan para situarnos en el borde del surco actual, de modo que caemos de nuevo en él sin poder iniciar un movimiento.
Por ello, voy a aprovechar o que viví hace unos días en una entrevista para ilustrar mejor este concepto.
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Hace unos días me hicieron una entrevista para un proyecto de investigación. Querían investigar sobre aspectos relacionados con la formación postgrado y me seleccionaron por ser responsable de cursos postgrado y máster.
En una parte de la entrevista, me preguntaron “si dispusieras de recursos INFINITOS, ¿que harías? ¿Qué cambiarías en el máster?”.
No sé qué habrán contestado otros entrevistados a esta pregunta, pero quizás hayan dicho cosas como : contrataría una persona para que me descargara de las tareas administrativas, traería a algunos especialistas a impartir las clases… o cosas similares. Pero yo, quizás por “deformación profesional”, contesté a la pregunta literal que me habían hecho (por supuesto, antes les advertí que les tomaba la palabra y que contestaba asumiendo que me habían preguntado por “recursos infinitos”). Y esta fue mi respuesta:
Yo haría un parque temático de empresas y las clases se darían en el parque temático. Un campus en forma de polígono industrial donde podríamos simular toda una cadena logística y las empresas que la componen.  Sus instalaciones, máquinas, procesos. Contrataríamos como actores a profesionales en paro y les asignaríamos papeles para que los alumnos pudieran diagnosticar las áreas de mejora y experimentar los resultados de implantar determinadas prácticas de gestión. Al mismo tiempo, podríamos ofrecer a empresas colaboradoras que nos definieran sus problemas para simularlos en el parque y poder experimentar diferentes alternativas como experiencias piloto…

Mientas volvía de la entrevista a mi despacho, me pareció que esto podría ser un buen ejemplo del uso de la técnica de “exageración” para fomentar “escape” en el marco de pensamiento lateral. Para que esto se transforme en ideas concretas para mejorar la docencia de un máster, habría que pasar a la fase de “movimiento” y “modelar” después las ideas que surjan.

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La evaluación en las aulas universitarias, esa gran desconocida

Mañana moderaré una sesión dentro de la Jornadas de Innovación Educativa 2012, organizadas por el ICE. Será  en el salón de Actos de la Escuela de Caminos II en la UPV (edificio 4G).

La idea es reflexionar sobre dudas y posibles soluciones relacionadas con la evaluación de nuestros alumnos universitarios. Quizás el título os parezca exagerado, pero os aseguro que no es así. Llevo años prestando atención a lo que dicen mis compañeros, profesores universitarios de diversas disciplinas y universidades, cuando hablan de la evaluación de sus alumnos. Lo hago durante los talleres de formación que imparto o cuando asisto a talleres de otras personas, pero también aprovechando cualquier tipo de conversación informal. A veces, viene algún compañero (ya curtido en docencia) y me dice “Juan, ¿sabes que fulanito hace esto  para evaluar a sus alumnos? qué idea más buena, jamás se me había ocurrido” y resulta que esa novedad yo la llevo aplicando desde 1995 (porque me la comentó un profesor de un curso del ICE al que asistí, y que ya llevaba años usándola). Casos como estos, cientos.

No deja de sorprenderme la escasa preparación que solemos tener todos en estos temas. Claro, hay otras prioridades, muchas de ellas ni siquiera docentes. Pero lo que de verdad me alarma es que muchos son poco conscientes de su ignorancia y sobre todo, los hay que hasta se permiten el lujo de alardear de que “yo de esto no sé, y a estas alturas no me voy a poner a perder el tiempo aprendiendo”.

Por supuesto, en la universidad tenemos magníficos profesionales (no vayáis a contagiaros del espíritu ministerial y considerar que los funcionarios son una panda de ineptos saqueadores de arcas públicas). En la universidad pública trabajan muchísimos profesionales excelentes, algunos son expertos en evaluación, y otros cojean de este tema. El perfil profesional de un PDI (personal docente e investigador) es muy complejo, son muchos palos que tocar y no se debe ser experto en todo para ser un profesional excelente. Sólo es necesario destacar en alguna faceta mientas tienes las otras razonablemente cubiertas.

El objetivo de esta sesión es  ayudar a todos aquellos que quieran reflexionar sobre su papel como evaluadores. Es decir, como personas que miden el  grado  en que sus alumnos superan los objetivos de aprendizaje de sus asignaturas y luego toman decisiones en base a eso.

Las principales preguntas y respuestas que se den en la sesión aparecerán en este blog (etiqueta JIE_2012) y  en este foro

Dudas y Opiniones sobre el trabajo en grupo y/o evaluación de alumnos universitarios

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Interesante ejemplo para videos didácticos

 

 

Presentación del Proyecto de Videos de Bajo Coste en ACEDE 2011

 

III Workshop de la Sección de Estrategia Empresarial de ACEDE  (2011)

Premi a la millor ponència de la seva sessió.

Ponència: Fernandez, V.; Simo, P.; Enache, M.; Bravo, E.; Amante, B. (2011). Utilización de vídeos de bajo coste como una herramienta docente para incrementar la motivación de los estudiantes. “III Workshop de la Sección de Estrategia Empresarial de ACEDE”. 10 de febrero de 2011. Granada (Spain).

Ponents: Vicenç Fernandez, Pep Simo

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¿Cuántas horas de trabajo de profesor debería representar 1 crédito ECTS?

Mucho se ha escrito sobre el Espacio Europeo de Educación Superior y los famosos créditos ECTS. Al menos eso ha servido para llegar al acuerdo unánime que 1 crédito equivale a 20-30 horas de trabajo del alumno. A esos números se llega partiendo de considerar al alumno como un trabajador a tiempo completo que trabaja unas 1.700 horas al año (si un curso anual tiene 60 créditos en total, las horas por créditos se extraen con una simple regla de tres).

Adicionalmente, casi todas las universidades españolas, han llegado al consenso de que 1crd ECTS supone 10 horas de actividad presencial del alumno con el profesor (bien sea en clases téoricas, prácticas o sesiones de problemas). Por lo tanto, el resto del tiempo el alumno lo puede/debe invertir en seminarios, asistencia a tutoría o trabajo autónomo.

Y parece que hasta aquí han llegado las ganas de hacer números. Desde hace tiempo estoy buscando una justificación sobre cuántas horas de dedicación del profesor debería representar 1 ECTS de “Encargo docente”. Pero no he conseguido encontrar nada (bueno, hace un par de semanas encontré un artículo donde, de refilón, se comentaba el tema…. pero no lo anoté y ahora no puedo recuperarlo -el artículo comentaba que los alumnos no llegan a dedicar el 80% de las horas previstas por ECTS y daban datos de facultades de psicológia y otras titulaciones… pero no recuerdo ni siquiera si estaba escrito en castellano o en inglés-).

Es extraño pues el cálculo debería ser sencillo. Un profesor es un trabajador que dedica 1.700 horas al año. Debe impartir XX créditos si es tiempo completo… y saldrían fácil las horas que cada crédito representa. Como este cálculo no lo ha hecho nadie (al menos nadie que yo haya conseguido leer), me hace sospechar que la incógnita es, ¿cuántos créditos tendría que impartir al año un profesor a tiempo completo que sólo se dedicara a docencia?

No debe ser una cuestión sencilla. En la Universidad Española, que es la que mejor conozco, los profesores a tiempo completo tenemos que hacer mil funciones (docencia, gestión, investigación…). Es más, el incauto que se dedica SOLO y exclusivamente a la docencia no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir al sistema de acreditaciones y, a medio o largo plazo, desaparecerá de la universidad.

Hasta que encuentre una solución “oficial” a esta cuestión voy a hacer algunos números partiendo de ciertas suposiciones.

Suposición 1: al contratar a un profesor a tiempo completo sin capacidad docente se le suponen 33 créditos de docencia en la universidad española. Cuando se consigue el doctorado y una plaza docente e investigadora (como podría ser la de Titular de Universidad) , se pasa a 22 créditos. Puesto que no se puede conseguir pasar a TU sin hacer investigación, y sería un sin sentido que los docentes a tiempo completo no se dedicaran también a investigar para poder promocionar. Los 33 créditos que imparte un un profesor universitario a TC no pueden consumirle sus 1.700 horas de trabajo. ¿Cuanto tiempo tendrían que consumirle?  Voy a intentar responderlo haciendo una nueva suposición.

Suposición 2: consideremos que un funcionario estabilizado como Titular de Universidad deba dedicar el 50% de su tiempo a la docencia y el otro 50% a la investigación (si tiene que ocupar puestos de gestión, se le reconocen como descarga de dedicación docente y el supuesto sigue funcionando). En este caso, dispondría de 850 horas al año para docencia y otras tantas para investigar. En las 850 horas docentes debe impartir 22 créditos ECTS. Por lo tanto, cada crédito ECTS supone una carga de trabajo de 38.6 horas al profesor. 10 de esas horas las pasará en presencia del alumno y las otras 28 son las horas necesarias para corregir trabajos, preparar clases, evaluaciones, pasar notas, gestionar reservas de aulas y otras actividades necesarias para su docencia.

Si fuese cierto el supuesto 2, impartir un grupo de una asignatura de 5 créditos supondría al profesor 193 horas de trabajo.

¿Habré hecho una suposición correcta o el estatuto del profesorado indica cuántas horas corresponden a docencia y cuántas a investigación?

— una semana después—-

Las horas de trabajo anuales deberían ser en torno a 1725 horas/año ((52 semanas/año – 4 semanas de vacaciones – 2 semanas festivos)*37.5 horas/semana)

Revisando mis archivos he dado con el BORRADOR ESTATUTO DEL PERSONAL DOCENTE E
INVESTIGADOR DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS ESPAÑOLAS VERSIÓN PARA CONSULTA Mayo 2011

Supongo que la versión definitiva no habrá cambiado mucho respecto a lo que pego  a continuación.

Art. 14

6. La dedicación del profesorado universitario a tiempo completo se distribuirá de la
siguiente forma en su jornada laboral en cómputo anual:
a) El 80 por ciento para actividades docentes y de investigación y, en su caso, de
innovación y transferencia. Este porcentaje podrá ser reducido por actividades de dirección y
gestión, en los términos que establezca cada universidad.
b) El 20 por ciento restante se dedicará a actividades de formación continua que se
concreten en la asistencia a cursos y seminarios, reuniones y congresos científicos, y estancias
cortas en otras universidades, instituciones, empresas o centros de investigación, y otras que
faciliten o favorezcan sus funciones como profesor universitario y que cada interesado podrá
determinar libremente y justificar ante su universidad.

 8. La asignación máxima de horas a un profesor universitario para el desarrollo de
actividad docente básica será de 240 horas en cómputo anual. Se entiende por actividad docente
la prevista en los párrafos b), c), i) del artículo 9.2.
En el mismo caso anterior, la asignación de horas a un profesor universitario para el
desarrollo de la actividad docente complementaria será de un máximo de 180 horas en cómputo
anual Se entiende por actividad docente complementaria la prevista en los párrafos a), d), e), f),
g) y h) del artículo 9.2

 

Pues empecemos a hacer números.

De las 1.725 horas anuales, tenemos disponibles 1.380 horas (80%)  para tareas docentes y de investigación.

Primera reflexión.  La distribución de carga de trabajo para el PDI parece ser 66% Investigación y 33% Docencia

Aparentemente el Estatuto del PDI considera que el máximo de horas docentes anuales son 420 horas (240+180). Considerando el referente de 22 créditos ECTS anuales, que parece ser el habitual en la mayoría de universidades, cada ECTS puede suponer 19 horas de trabajo del profesor (10 horas presenciales con alumno y 9 horas de trabajo adicional “no presencial”).

De este modo se disponen de 960 horas al año para investigación y 345 horas para formación y desarrollo profesional. Si se dedican horas a gestión, se reducirán del encargo docente.

Segunda reflexión. Yo no lo debo estar haciendo muy bien, en primer lugar trabajo demasiado (entre 1.850 y 2.200 horas al año). En segundo lugar distribuyo mal las horas que dedico (40% docencia, 40% investigación, 20% gestión).

Conclusión: debo aprender a trabajar menos. Para ello me planteo como objetivos:

  1. Aprender a dar docencia de una calidad similar a la que doy ahora, pero invirtiendo como máximo 25 horas/ crédito
  2. Aprovechar las reducciones de gestión (ya basta de impartir 3-5 créditos ECTS al año por encima de lo que me toca tras las reducciones).
  3. Desvincularme paulatinamente de tareas de gestión.
  4. Mantener el nivel de horas trabajadas para investigación.

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un año y tres meses después (varios decretos, borradores y normas internas de por medio) tengo una respuesta más concreta a la pergunta: https://jamg.blogs.upv.es/?p=635

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